El dólar minorista vendedor alcanzó los $1.520,82 el 28 de julio y quedó en su nivel más alto desde marzo. La cotización acumuló cinco jornadas consecutivas de subas y volvió a ubicarse cerca del techo del registro reciente, aunque todavía no superó el máximo de $1.523,75 observado durante el último año.

El movimiento no fue un salto aislado de una sola jornada. Frente a los $1.452,55 del 12 de junio, el precio avanzó $68,27, equivalente a una suba del 4,7%. Si se toma como referencia el 12 de marzo, cuando estaba en $1.419,08, el aumento llega a $101,74, un 7,2%.

La señal pierde fuerza cuando se amplía el horizonte. En los últimos seis meses, la variación acumulada fue de apenas 0,18%, aun cuando el valor actual quedó en el máximo de ese período. El dato describe una aceleración reciente dentro de una trayectoria más amplia casi estable, no necesariamente un cambio estructural del mercado cambiario.

La referencia mayorista cerró en $1.499,84, con una suba diaria de apenas 0,09% y un avance de 0,8% desde el inicio de julio. La diferencia entre ambas cotizaciones fue de casi $21 por dólar. Ese contraste indica que el precio minorista no está replicando con la misma intensidad el movimiento mayorista en el mes, aunque por sí solo no permite atribuir el comportamiento a una causa específica.

Ultimos registros

Dolar minorista vendedor

Los datos mas recientes, del mas antiguo al mas nuevo.

1.497,6107-15
1.495,9307-16
1.501,6707-17
1.502,0407-20
1.498,4007-21
1.502,3507-22
1.510,8007-23
1.518,8607-24
1.520,4707-27
1.520,8207-28

MEDIDO EN PESOS POR DOLAR

Las reservas internacionales sumaban US$49.187 millones al 24 de julio, después de aumentar US$2.120 millones en el mes, un 4,5%. Es un dato de contexto que acompaña la lectura del mercado, pero no alcanza para explicar por sí mismo la suba del dólar minorista ni para confirmar que la presión cambiaria sea persistente.

Para los ahorristas, el máximo reciente eleva el costo de comprar dólares en el canal minorista y modifica la referencia con la que se comparan otras alternativas de cobertura. Para quienes consumen bienes o servicios ligados al dólar, también puede aumentar la presión sobre precios en operaciones dolarizadas, aunque el traslado no es automático ni uniforme.

La diferencia entre la cotización publicada y el precio final que paga una persona puede depender de impuestos, percepciones, restricciones y condiciones específicas de cada operación. Por eso, el nuevo máximo funciona como una señal relevante para el ahorro y las expectativas, pero no equivale por sí solo a un aumento inmediato de todos los precios al consumidor.

El dato deja una tensión concreta: el dólar minorista lleva cinco ruedas en alza y se ubica en un máximo reciente, mientras el mayorista muestra un avance mucho más acotado en julio. Por ahora, la evidencia apunta a un movimiento de corto plazo que merece seguimiento, pero todavía no prueba una tendencia cambiaria sostenida.