El dólar minorista vendedor llegó a $1.527,33 el 24 de agosto y alcanzó el nivel más alto del último año. La cotización encadenó cinco subas consecutivas, aunque el ritmo reciente fue más moderado que el avance acumulado en los últimos meses.
Desde mediados de abril, el precio minorista aumentó $139,55, equivalente a una suba de 10,1%. Desde noviembre, el avance acumulado es de 6,9%, mientras que en el último mes sumó $18,50, apenas 1,2%. La combinación marca persistencia en la tendencia nominal, pero no una aceleración marcada en el corto plazo.
La referencia minorista también acompañó el movimiento del mercado mayorista. El dólar mayorista terminó en $1.506,90, con una suba de $9,45 frente al último registro disponible y un avance de 0,9% desde el comienzo de agosto. La brecha entre ambas cotizaciones quedó en $20,43, sin que los datos permitan atribuir ese diferencial a una causa específica.
Dolar minorista vendedor
Los datos mas recientes, del mas antiguo al mas nuevo.
El máximo del dólar vendedor es nominal: señala cuánto más pesos se necesitan para comprar un dólar, pero no alcanza para medir por sí solo el poder adquisitivo de esa moneda ni la competitividad de la economía. Para esa evaluación haría falta contrastarlo con la evolución de los precios y otros costos, algo que no queda determinado por esta cotización puntual.
El último dato disponible de reservas internacionales, correspondiente al 20 de agosto, las ubicó en US$50.344 millones. Ese nivel representó una suba de US$972 millones desde el 3 de agosto y de US$338 millones frente al día anterior. El cruce deja una tensión relevante: el dólar minorista llegó a un máximo reciente mientras las reservas mostraron un aumento en las referencias disponibles, aunque esa coincidencia no permite explicar por sí sola el movimiento cambiario.
Para los ahorristas, el nuevo nivel modifica la referencia necesaria para dolarizar una parte de sus ingresos o medir el valor de sus tenencias. Para quienes afrontan turismo, servicios o consumos dolarizados, una cotización más alta puede encarecer el gasto expresado en pesos. El impacto sobre el precio final no es automático, porque también intervienen impuestos, percepciones, restricciones y márgenes.
La señal más consistente no es una suba aislada, sino que el precio se ubicó en máximos frente a los registros recientes y sostuvo una racha alcista. Al mismo tiempo, el avance de solo 1,2% en el último mes obliga a separar una tendencia nominal que se mantiene de un eventual salto de velocidad que los datos todavía no prueban.


