El dólar minorista vendedor alcanzó este 25 de agosto los $1.531,07 por unidad y quedó en su nivel más alto del último año. El movimiento no fue un salto aislado: la cotización acumula seis registros consecutivos de suba y también marcó máximos recientes en los períodos de 30, 90 y 180 días.
En el último año, el precio minorista aumentó $443,22, equivalente a una variación nominal de 40,7%. La comparación más reciente muestra una aceleración más acotada: desde mediados de julio avanzó 2%, mientras que en los últimos 90 días acumuló 10,2% y en seis meses, 5,6%.
La referencia mayorista terminó el 25 de agosto en $1.511,53, con una suba diaria de 0,31% y un avance de 1,21% en el mes. La brecha entre ambas cotizaciones fue de unos $19,54, cerca de 1,3% sobre el mayorista, una diferencia que refleja que el precio que enfrenta el público incorpora condiciones distintas a las de la plaza mayorista.
El dato deja una señal de continuidad en la presión cambiaria nominal, aunque todavía no permite afirmar por sí solo un cambio estructural en el régimen del dólar. La magnitud anual es relevante, pero el ritmo de las últimas semanas resulta bastante menor que el aumento acumulado en doce meses. La diferencia entre ambos horizontes importa: hay un máximo reciente, pero no necesariamente una aceleración equivalente a la de todo el período.
Dolar minorista vendedor
Los datos mas recientes, del mas antiguo al mas nuevo.
Para los ahorristas, el movimiento modifica el costo de dolarizar una parte de la cartera y eleva el monto en pesos necesario para comprar la misma cantidad de moneda extranjera. Para quienes tienen ingresos y gastos en pesos, la referencia también puede pesar en decisiones de cobertura, aunque la conveniencia de cada alternativa depende de las tasas y de la evolución posterior del tipo de cambio.
El impacto sobre los consumidores es más directo en los bienes y servicios con componentes dolarizados, el turismo y ciertos consumos vinculados al exterior. Sin embargo, el precio minorista no se traslada de manera automática ni uniforme a todos los productos: impuestos, percepciones, restricciones comerciales y márgenes pueden generar diferencias entre la cotización de referencia y el valor final que paga cada persona.
El contexto monetario ofrece señales mixtas. Las reservas internacionales llegaban a US$50.660 millones el 21 de agosto, con un aumento de 2,6% en el mes, mientras que la tasa BADLAR se ubicaba en 23,63% el 24 de agosto, 2,19 puntos porcentuales por encima del registro del comienzo del mes. Esos datos aportan contexto, pero no alcanzan para determinar por sí solos qué fuerza prevalecerá sobre el dólar minorista.
La principal novedad, entonces, es que la cotización minorista vuelve a colocarse en el extremo superior del registro reciente después de varias ruedas de suba. Para el mercado y para las empresas, la señal relevante es que el precio de cobertura cambiaria sigue actualizándose; para los hogares, que el costo en pesos de los consumos dolarizados continúa siendo una referencia que conviene recalcular, sin confundir un máximo nominal con un traslado inmediato y generalizado a los precios.


