Las reservas internacionales del Banco Central cerraron agosto con una baja que no se parece a un ajuste diario menor. Entre el 28 y el 31 de agosto, el stock cayó con fuerza y dejó menos margen para enfrentar eventuales episodios de presión sobre el mercado cambiario.

El nivel pasó de US$49.793 millones a US$48.259 millones. La diferencia fue de US$1.534 millones, equivalente a una caída del 3,1% en un solo día hábil. Por magnitud, el movimiento quedó entre las cinco bajas más fuertes del registro reciente.

La señal es relevante por su intensidad, pero no alcanza por sí sola para confirmar un cambio de tendencia. El retroceso extendió a dos registros consecutivos la baja de las reservas y llevó la variación de los últimos 30 días a -1,1%, aunque el nivel todavía se ubica por encima del mínimo de ese período, de US$47.599 millones.

Ultimos registros

Reservas internacionales del BCRA

Los datos mas recientes, del mas antiguo al mas nuevo.

49.59308-18
50.00608-19
50.34408-20
50.66008-21
50.77608-24
50.91308-25
50.78408-26
50.86108-27
49.79308-28
48.25908-31

MEDIDO EN MILLONES DE DOLARES

El contraste con un horizonte más amplio modera el diagnóstico. Desde fines de noviembre, las reservas acumulan una suba de 19,6%. El dato del 31 de agosto, por lo tanto, combina una caída diaria excepcional con un stock que todavía conserva parte de la mejora acumulada durante los meses previos.

Tampoco hubo una reacción inmediata del dólar que permita asociar mecánicamente ambos movimientos. El 2 de septiembre, el tipo de cambio mayorista se ubicó en $1.511,63, con una baja diaria de 0,07%, mientras que el minorista quedó en $1.533,58, prácticamente sin cambios. Eso no elimina el riesgo cambiario, pero sí muestra que la caída de reservas no se tradujo automáticamente en un salto de las cotizaciones.

Variacion

-3,1%

El tamano del movimiento frente a una referencia comparable.

-100%0+100%

En paralelo, la base monetaria aumentó 3,7% entre el 28 y el 31 de agosto, hasta $47.451.537 millones. Ese cruce no permite atribuir una causa al descenso de las reservas, pero introduce una tensión relevante: la pérdida de activos externos ocurrió al mismo tiempo que crecía la cantidad de pesos de la economía.

Para hogares y empresas, el efecto más inmediato no es necesariamente una suba de precios o del dólar. La señal pasa por el margen de respuesta del Banco Central: con menos reservas, dispone de un colchón menor para atender pagos o moderar una presión cambiaria si la demanda de divisas aumenta. En ese escenario, pueden pesar más las expectativas y las decisiones de cobertura, ahorro o financiamiento.

El dato, entonces, es fuerte por su magnitud, no una prueba suficiente de un giro estructural. La evolución de los próximos registros deberá mostrar si se trató de una caída aislada dentro de un nivel todavía elevado frente a meses anteriores o del comienzo de un desgaste más persistente del respaldo externo.