El ministro de Economía, Luis Caputo, advirtió que aun dentro de dos años habrá personas que no lograrán llegar a fin de mes, en una definición que expone la tensión entre la estabilización macroeconómica y la situación de los ingresos y el consumo.
“La realidad es que dentro de 2 años también va a haber gente que no va a llegar a fin de mes. Y en Estados Unidos no hay gente que no llega a fin de mes y esto no es un proceso que vos vas a cambiar 100 años en uno”, afirmó Caputo.
El ministro sostuvo que la meta oficial no es negar esa dificultad, sino reducirla de manera gradual. “Yo tengo que mostrar, yo tengo que como ministro lograr que esa gente que no llega a fin de mes sea cada vez menos”, señaló.
La declaración se produjo mientras la industria reclama cambios en el esquema económico. Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina, afirmó que el 75% de la producción industrial está destinada al mercado interno y que el sector enfrenta una caída de la actividad junto con una presión fiscal que calificó de récord a nivel mundial.
“Lo que decimos es hay que poner foco en darle la posibilidad a estos sectores que puedan competir”, planteó Rappallini. En ese sentido, reclamó “un pacto fiscal industrial federal” que permita reducir impuestos y facilite la adaptación de las empresas a la apertura comercial.
La discusión también alcanzó las cuentas públicas. Durante el análisis económico se señaló que el gasto primario tuvo un recorte del 10% en agosto, en un contexto de caída de la recaudación. Para los primeros siete meses del año, se mencionó una baja de 9,7% en los recursos tributarios y una reducción de 4% en el gasto total del sector público.
El ajuste, según el análisis expuesto, no habría alcanzado con la misma intensidad a los subsidios económicos, una partida cuya reducción era considerada relevante para la sustentabilidad fiscal. La menor actividad, el consumo debilitado y las máquinas detenidas en las fábricas aparecen así vinculados con una menor recaudación y con la necesidad de contener el gasto.
El economista Luis Seco sostuvo que la industria se encuentra entre los sectores más rezagados de la recuperación, junto con la construcción, y que enfrenta el impacto de la restricción de divisas y de una actividad económica estancada después del rebote inicial.
En paralelo, el presidente Javier Milei ratificó que no modificará el rumbo general de su programa. “Está claro que nuestro modelo funciona y que vamos por el rumbo correcto”, afirmó en Chile, y agregó: “No vamos a cambiar un ápice”.
La contradicción entre la defensa presidencial del rumbo y el reconocimiento de Caputo sobre la persistencia de hogares que no llegan a fin de mes concentra el principal desafío económico del Gobierno: sostener la disciplina fiscal y la estabilización mientras busca recomponer la actividad, el empleo y el poder adquisitivo sin revertir el programa.



