La industria argentina opera, en promedio, con entre 55% y 56% de su capacidad instalada, según afirmó el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini. El dirigente advirtió además que la actividad del sector acumula una caída del 10% frente a 2022.

La situación es heterogénea entre ramas. Rappallini señaló que algunos sectores funcionan en torno al 40% de su capacidad, mientras que otros se ubican entre el 60% y el 70%. También aclaró que, en ciertos casos, una utilización del 70% puede representar prácticamente el máximo operativo, debido a que parte de la maquinaria disponible no resulta plenamente competitiva.

Entre las actividades más afectadas ubicó a la industria textil, el calzado, el autopartismo, los materiales para la construcción y la metalurgia. En contraste, mencionó que la industria farmacéutica se mantiene en niveles de actividad más elevados.

“Nosotros tenemos en realidad una caída de actividad de 10%”, sostuvo Rappallini al describir la evolución general del sector. Agregó que existen ramas industriales que registran retrocesos de entre 25% y 30%, por encima del promedio.

El titular de la UIA también estimó que en los últimos dos años desaparecieron unas 2.000 empresas industriales. Aclaró, sin embargo, que el dato refleja el resultado neto entre compañías que cierran y nuevas firmas que ingresan al mercado: “Lo que pasó en esta última etapa es que quizás la mortalidad de las empresas se mantuvo. Lo que pasa que no se generaron empresas nuevas”.

Rappallini describió el escenario como una transición desde un esquema en el que “el motor era el Estado” hacia otro en el que el sector privado debería asumir ese papel. Según planteó, el Estado dejó de sostener el consumo, pero la inversión y el crédito todavía no tienen el impacto suficiente para compensar esa retracción.

El dirigente respaldó el objetivo de reducir la inflación mediante una mayor apertura económica, aunque reclamó cambios en las condiciones de competencia para la industria. “Cuando abrís la economía, en realidad al que someten es al sector transable”, afirmó, en referencia a las empresas que compiten con bienes importados o participan del comercio exterior.

En ese marco, cuestionó el nivel de presión fiscal que enfrenta el sector: “Tenemos 56% de presión fiscal, somos los campeones del mundo de la presión fiscal”. Rappallini sostuvo que los industriales quieren competir en la nueva etapa, pero que para hacerlo necesitan una reducción de costos y modificaciones regulatorias, incluidas en los siete puntos que la UIA presentó como un puente para atravesar el período de transición.

El presidente de la entidad fabril también buscó desmarcar a la UIA de las críticas formuladas por su vicepresidente Guillermo Moretti contra el ministro de Economía, Luis Caputo. “Es una posición absolutamente personal”, afirmó, y agregó que el comité ejecutivo de la organización había respaldado por unanimidad los lineamientos de su discurso.

Rappallini aseguró que mantiene abierto el diálogo con el Gobierno. Dijo que la UIA tiene una relación semanal con Pablo Lavigne y que venía manteniendo reuniones con Caputo cada un mes o mes y medio. “Como dirigente gremial estoy para sentarme con el ministro de Economía y buscar soluciones”, señaló.