Argentina y Chile difundieron una declaración conjunta en la que Santiago respaldó la reivindicación argentina sobre las Islas Malvinas y los espacios marítimos circundantes.

El documento incorporó además un compromiso sobre la asistencia logística. Según lo informado, Chile no brindará apoyo logístico a las islas, un cambio que fue presentado como una modificación relevante respecto de la cooperación que se venía desarrollando.

La definición se conoció antes del anuncio que el presidente Javier Milei prepara sobre la cuestión Malvinas y suma un elemento concreto al debate diplomático abierto por las recientes declaraciones de Donald Trump sobre la posición de Estados Unidos frente al Reino Unido.

El alcance económico de la decisión está vinculado con las actividades marítimas y petroleras en el Atlántico Sur. La eventual restricción de apoyo logístico puede afectar los circuitos de abastecimiento y conectividad que utilizan las islas, aunque no implica por sí misma la interrupción de sus operaciones.

En paralelo, el Gobierno argentino analiza reforzar las sanciones previstas para actividades no autorizadas en el área. La legislación mencionada establece sanciones para quienes desarrollen actividades sin autorización argentina, pero la discusión actual apunta a insistir en su aplicación.

La declaración chilena también reabre el debate sobre la seguridad jurídica de las inversiones vinculadas con los recursos naturales de la zona. Durante el intercambio, se advirtió que las amenazas contra empresas privadas y la falta de un plan consistente pueden elevar el riesgo regulatorio y desalentar proyectos, sin modificar necesariamente la actividad efectiva en las islas.

El cambio de posición logística de Chile podría presionar a otros países de la región, particularmente Uruguay, para que adopten definiciones similares. La conectividad aérea, los vuelos regionales y los servicios marítimos aparecen como algunos de los canales en los que la política exterior puede traducirse en efectos económicos concretos.

La definición bilateral no resuelve el conflicto de soberanía ni altera el control británico sobre las islas. Sin embargo, agrega respaldo regional al reclamo argentino y modifica las condiciones de cooperación logística en el Atlántico Sur.