El Chaltén encendió las alarmas ante el riesgo de una inundación glaciar que podría afectar parte del ejido urbano y cortar el principal acceso a la localidad. La concejala Elizabeth Romanelli pidió que la provincia y el municipio implementen protocolos de evacuación antes del comienzo de la temporada turística.
Romanelli explicó que el fenómeno, conocido como GLOF, se origina cuando el retroceso de un glaciar deja sin sostén al material de una ladera. “Al retroceder el glaciar, todo ese material queda sin sostén y cae sobre la laguna que el mismo glaciar provoca. Esto genera una ola”, señaló.
Según la concejala, el río Fitz Roy se encuentra junto al pueblo y el puente de acceso está construido sobre ese curso de agua. Por ese motivo, un evento de estas características podría inundar el valle, afectar a parte del área urbana y dejar a El Chaltén “sin conexión con el resto de la provincia”.
La situación no tendría la misma magnitud que el desastre ocurrido en Nepal, de acuerdo con Romanelli, pero presenta una dinámica similar. La diferencia central está en el volumen de material y agua involucrado y en las características del valle donde podría desplazarse la ola.
El monitoreo de la zona involucra a Parques Nacionales, la Asociación de Amigos del Parque y equipos de la UBA-Conicet. La concejala indicó que se trabaja en la instalación de sensores de alerta temprana que permitirían contar con entre 45 minutos y una hora para organizar la respuesta y comenzar una eventual evacuación.
“Estamos ahora en la fase en que le pedimos a la provincia y al municipio que empiecen con estos protocolos de evacuación”, afirmó Romanelli. También reclamó que la información sea transmitida a la comunidad y que se definan con anticipación los mecanismos para avisar a los habitantes y a los visitantes.
La concejala sostuvo que las últimas mediciones realizadas por la UBA-Conicet arrojaron resultados más alarmantes. “El movimiento de esa ladera en el último año fue el mismo que en los últimos siete. Entonces vemos que este fenómeno está acelerándose”, afirmó, al vincular la preocupación con el cambio climático, los ríos atmosféricos y el exceso de lluvias.
El Chaltén tiene una población estable de aproximadamente 3.000 habitantes, pero durante la temporada turística puede llegar a recibir unas 10.000 personas. Romanelli remarcó que los protocolos deberían estar listos antes de ese período y aclaró que el objetivo no es desalentar las visitas, sino establecer medidas preventivas claras para reducir los riesgos.



