El presidente Javier Milei ratificó que su Gobierno mantendrá el equilibrio fiscal y la política monetaria restrictiva, incluso durante el año electoral. En la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), sostuvo que no modificará el rumbo para obtener rédito político de corto plazo.

“No tiene sentido flexibilizar la política monetaria porque nosotros hace casi 12 meses que la base monetaria no cambia y sin embargo todavía persiste la inflación”, afirmó. Según su diagnóstico, todavía existe “sobrante monetario” y una eventual política monetaria laxa aceleraría nuevamente los precios.

El Presidente también vinculó su decisión con sus incentivos personales una vez que finalice su mandato. “No voy a cambiar ni la política fiscal ni la política monetaria. Voy a seguir con equilibrio fiscal y voy a seguir apretando la cantidad de dinero hasta derrotar la inflación”, aseguró.

Milei planteó que la credibilidad depende de que el Estado pierda la capacidad de modificar las reglas cuando hacerlo resulte conveniente en el corto plazo. “La solución no pasa por prometer que no vamos a claudicar, pasa por sacarnos a nosotros mismos como Estado la posibilidad de hacerlo”, señaló.

En ese marco, destacó el avance de una reforma del Banco Central orientada, según dijo, a darle mayor independencia y limitar el financiamiento monetario del Gobierno. También mencionó el proyecto de “grillete fiscal”, que definió como una iniciativa para eliminar la posibilidad de déficit en la administración pública, y una segunda versión de “Inocencia Fiscal”.

El mandatario afirmó además que su administración continuará impulsando la apertura comercial y la competencia. Dijo que la Argentina tiene un coeficiente de apertura de 30%, cuando por su producto interno bruto per cápita “debería tener un coeficiente de apertura del 90%”, y sostuvo que el país “necesita de más competencia”.

Entre las reformas y medidas que enumeró, mencionó los acuerdos de libre comercio con Singapur y con la EFTA, la futura adhesión a un tratado de cooperación en materia de patentes, la modernización laboral y la adecuación de la Ley de Glaciares. Según Milei, esas modificaciones buscan reducir la discrecionalidad estatal y mejorar la previsibilidad para la inversión.

En materia de actividad, el Presidente aseguró que la economía creció más de 10% durante los primeros dos años de su gestión y que lleva 27 meses consecutivos de crecimiento. También afirmó que el producto interno bruto per cápita superó el máximo alcanzado antes del período que ubicó entre 2011 y 2023, aunque no detalló las fuentes de esas estimaciones durante su exposición.

Milei sostuvo que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ya tiene más de US$45.000 millones en proyectos aprobados y otros US$150.000 millones a la espera de aprobación. De acuerdo con su exposición, el volumen total potencial de inversiones alcanzaría los US$200.000 millones y se concentraría en energía, minería, infraestructura, tecnología y siderurgia.

El Presidente también rechazó la posibilidad de un rescate estatal para deudores y cuestionó los límites a las tasas de interés. Argumentó que la expansión del crédito hacia personas y pequeñas empresas puede elevar transitoriamente la morosidad porque incorpora prestatarios que antes no calificaban, y advirtió que una intervención estatal podría desalentar el financiamiento a los segmentos de mayor riesgo.