Las acciones de Rockhopper y Navitas, las dos compañías asociadas al proyecto petrolero Sea Lion en las Islas Malvinas, registraron fuertes bajas luego de que Javier Milei anunciara que la Argentina aplicará sanciones a las empresas que operen en el archipiélago.

Rockhopper, de capitales británicos, cayó 9% en la Bolsa de Londres, mientras que Navitas retrocedió 4,5% en la plaza bursátil mencionada en la cobertura. Ambas compañías sostienen que las medidas argentinas no tendrían un impacto real sobre sus operaciones.

El proyecto Sea Lion prevé avanzar con la exploración y explotación offshore de petróleo en la zona. Según los datos difundidos, la producción podría alcanzar los 55.000 barriles diarios a partir de marzo de 2028.

La iniciativa incluye la contratación por 12 años de un buque FPSO, destinado a las tareas de exploración y explotación, por un monto de US$650 millones. La embarcación pertenece a Blue Water Energy Service, una empresa que opera bajo bandera de los Países Bajos.

La reacción de los mercados expuso el principal canal de presión inmediata sobre el proyecto: el aumento del riesgo regulatorio para las compañías, sus contratistas y los proveedores involucrados. Sin embargo, la estructura contractual y la participación de firmas de distintas jurisdicciones podrían dificultar la aplicación efectiva de las sanciones.

Blue Water Energy Service señaló que acata las sanciones económicas de Naciones Unidas, la Unión Europea, Estados Unidos, el Reino Unido y Noruega, pero no mencionó a la Argentina entre las jurisdicciones cuyas medidas reconoce. Además, las empresas sostienen que cuentan con licencias otorgadas por el gobierno británico y por las autoridades de las islas.

Desde Londres, el secretario de Defensa, Wes Streeting, afirmó que las declaraciones de Milei "dicen más sobre la política interna argentina que sobre las Islas Malvinas" y reiteró: "Las Malvinas son británicas". Downing Street, por su parte, defendió el derecho a la autodeterminación de los habitantes del archipiélago, incluido el derecho a explotar sus propios recursos naturales.

La efectividad de la estrategia argentina dependerá de su capacidad para identificar y sancionar a empresas que tengan operaciones o vínculos comerciales dentro del país. La cobertura señaló que numerosos contratos con subcontratistas no se encuentran publicados o no identifican de manera clara a los proveedores, lo que vuelve más compleja la ejecución de las medidas.

El riesgo también alcanza a potenciales negocios en Vaca Muerta. Blue Water Energy Service habría tenido intenciones de trabajar con otros socios en el yacimiento argentino, aunque la escalada por Sea Lion introduce incertidumbre sobre esos eventuales contratos y sobre el costo de operar en ambos proyectos.