La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó la obligatoriedad de la sala de tres años en el nivel inicial. La medida comenzará a regir desde el ciclo lectivo 2027 y alcanzará tanto a los establecimientos educativos estatales como a los privados.

La nueva obligación implica que las familias deberán inscribir a sus hijos de tres años en el jardín. Las instituciones tendrán un plazo de dos años para adecuarse a las nuevas disposiciones antes de la implementación plena de la norma.

El esquema de asignación de vacantes establecerá una prioridad para los chicos que ya estén matriculados desde la sala de dos años. Ese grupo tendrá preferencia para continuar su trayectoria en la sala de tres durante el año correspondiente.

El objetivo declarado de la medida es reducir las diferencias entre los niños que ingresan al sistema educativo a edades distintas. Hasta ahora, algunos comenzaban directamente en sala de cuatro, mientras que otros accedían al jardín desde los dos años.

La disponibilidad de vacantes aparece como uno de los puntos centrales para la aplicación de la norma. La baja de la natalidad y el cierre reciente de algunos jardines fueron señalados como factores que permitirían absorber la demanda adicional esperada.

La extensión de la escolaridad obligatoria también puede modificar la organización económica de los hogares. Durante la presentación de la medida se destacó que el jardín les permite a los padres trabajar mientras sus hijos permanecen dentro del sistema educativo.

La discusión sobre la obligatoriedad combina, de ese modo, una decisión regulatoria con efectos sobre el uso del tiempo familiar y la oferta de servicios educativos. El resultado dependerá de que las instituciones puedan ampliar o reorganizar sus capacidades sin generar un faltante de vacantes en determinadas zonas.

Entre los fundamentos expuestos para la reforma también se mencionó el impacto educativo y social de una incorporación más temprana. Se afirmó que existe un mejor rendimiento académico entre quienes comienzan antes y que la interacción con otros chicos aporta experiencias que no siempre pueden darse en el hogar.