La demanda de China e India por crudos de Medio Oriente volvió a presionar los precios de referencia para Asia y llevó a los futuros de Dubai cerca de los 100 dólares por barril. Bloomberg reportó el movimiento citando a operadores no identificados, en un mercado donde la disponibilidad inmediata empieza a pesar tanto como la incertidumbre geopolítica.

El interés comprador se concentra en grandes refinadoras como Indian Oil Corp. y PetroChina, además de compañías de Corea del Sur y Japón. La puja ocurre pese a la escalada entre Estados Unidos e Irán y a la menor circulación de crudo por el estrecho de Ormuz, un corredor central para el abastecimiento energético asiático.

Al momento del reporte, los futuros de Murban, la referencia de Emiratos Árabes Unidos, cotizaban a 106,10 dólares por barril. El crudo Oman, utilizado como referencia para el petróleo amargo destinado a Asia, operaba en 99,18 dólares. El Dubai se acercaba así a un umbral que puede alterar las expectativas de costos de refinación y transporte en los principales países importadores.

Los flujos diarios de petróleo a través de Ormuz promediaron entre 6 y 8 millones de barriles durante la última semana. El volumen representa una señal de menor fluidez en una ruta cuya relevancia hace que cualquier demora, incluso antes de una interrupción completa, se traduzca en una prima de riesgo sobre los cargamentos disponibles.

La oferta también enfrenta problemas de calendario. Algunos cargamentos previstos para agosto fueron demorados hacia septiembre y octubre, una reorganización que puede concentrar la presión compradora en los próximos meses. A menor disponibilidad inmediata, los precios incorporan con mayor rapidez el costo de asegurar suministro alternativo.

Las refinadoras asiáticas están buscando compensar parte de esa tensión con compras en Brasil, Canadá y Argentina. China e India también incrementaron sus adquisiciones de crudo ruso. La diversificación reduce la dependencia de una sola región, pero no elimina el encarecimiento global cuando los compradores compiten simultáneamente por barriles de distintos orígenes.

El movimiento no fue uniforme en todo el mercado. El Brent y el West Texas Intermediate retrocedieron durante la jornada previa, en parte por la expectativa de una pausa más prolongada en los ataques entre Estados Unidos e Irán. Esa divergencia muestra que los operadores están diferenciando entre el riesgo geopolítico futuro y la escasez física de determinados grados de crudo en Asia.

Si la presión sobre Dubai, Oman y Murban se sostiene, el impacto no quedará limitado a las cotizaciones financieras. El petróleo más caro eleva los costos de refinación, transporte y generación, y puede deteriorar la balanza energética de los países importadores. También reabre un riesgo para la inflación: el alivio de precios que depende de una oferta abundante puede revertirse rápidamente cuando una ruta estratégica pierde capacidad o cuando los cargamentos se demoran.

Para los mercados, la señal central es que la demanda asiática continúa absorbiendo barriles aun en un contexto de mayor riesgo militar y menores flujos por Ormuz. Mientras los compradores sigan convalidando precios cercanos o superiores a 100 dólares, el mercado tendrá menos margen para absorber nuevas interrupciones sin trasladarlas a los combustibles y a las cuentas externas.