El Gobierno organizará la primera licitación de fondos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) destinada a impulsar el crédito hipotecario, por un monto de $200.000 millones.
Los bancos podrán tomar esos recursos y tendrán un plazo de 90 días para destinarlos a préstamos hipotecarios. La iniciativa busca ampliar la disponibilidad de financiamiento para la vivienda en un contexto en el que el crédito comienza a recuperar espacio después de años de fuerte contracción.
El anuncio se conoció mientras el Congreso se prepara para debatir la problemática de la morosidad. La discusión opositora también incluye una iniciativa vinculada con discapacidad, aunque ambos temas tienen alcances económicos y fiscales diferentes.
Durante el debate se planteó que una eventual reducción de los encajes bancarios podría contribuir a bajar el costo de los préstamos y facilitar la renegociación de deudas a plazos más largos. Esa alternativa fue condicionada a que no afecte el superávit fiscal, presentado como el eje central del programa económico.
La discusión sobre la morosidad adquiere relevancia por el crecimiento del crédito, pero también expone el riesgo de aplicar soluciones que trasladen el costo de los incumplimientos al sistema financiero o al Estado. La forma en que se instrumenten las medidas será determinante para preservar los incentivos al repago y la estabilidad del mercado crediticio.
En paralelo, las expectativas sobre la inflación mostraron una mejora. Una medición presentada durante el programa indicó que algo más del 50% de los encuestados espera que los precios suban menos el mes próximo, frente a algo menos del 45% que prevé una aceleración.
Según esa misma medición, la inflación dejó de concentrar las preocupaciones de la sociedad como ocurría antes de 2023. Actualmente, los hechos de corrupción, el sistema judicial y el desempleo aparecen como los principales problemas, aunque ninguno alcanza por sí solo la proporción que entonces registraba la inflación.
También se mencionó como escenario probable un índice de inflación mensual de 1,5%, que marcaría una mejora frente al dato de julio. Sin embargo, se trata de una expectativa y no de un resultado confirmado.
La licitación del FGS será una prueba para evaluar si la liquidez llega efectivamente a los hogares y en qué condiciones. El impacto sobre el acceso a la vivienda dependerá de las tasas, los plazos y los criterios con los que los bancos asignen esos fondos.



