La infraestructura petrolera vinculada a la explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas avanzó de manera significativa desde 2022 y apunta a iniciar perforaciones durante 2027, de acuerdo con imágenes satelitales y documentación oficial sobre las áreas de operación.

El desarrollo incluye un muelle petrolero, instalaciones industriales, viviendas para trabajadores y mejoras en los aeropuertos. Las imágenes comparativas muestran que la infraestructura asociada al proyecto pasó de una etapa incipiente en noviembre de 2022 a un nivel de avance considerable en junio de 2026.

Navitas, la empresa israelí que participa del proyecto, aparece vinculada a la construcción del muelle principal desde el cual operarían los barcos destinados a la extracción de petróleo. La instalación se ubica al norte de las islas y, según lo expuesto, se encuentra entre un 80% y un 90% de avance.

La información difundida también identifica las zonas de explotación asignadas a distintas empresas mediante un documento oficial. Para el proyecto mencionado se contempla una primera fase de cinco años, una segunda de siete y una tercera de diez, con una extensión total prevista de hasta 35 años.

La extracción de petróleo en el área en disputa agregaría un componente económico a la controversia entre Argentina y el Reino Unido. Además de la discusión sobre la soberanía, el conflicto pasaría a involucrar la renta derivada de un recurso no renovable producido en las islas.

En ese escenario, Argentina busca utilizar el desarrollo de Vaca Muerta como una herramienta de presión sobre las empresas de servicios petroleros. Las tres mayores compañías globales del sector comunicaron que no realizarían negocios petroleros en Malvinas, una decisión asociada al atractivo de los proyectos en Vaca Muerta y al tamaño relativo de los recursos en disputa.

La estrategia oficial apunta a encarecer, demorar o eventualmente impedir la operación mediante restricciones sobre las cadenas de proveedores, servicios e infraestructura necesarias para desarrollar los pozos. La efectividad de esa herramienta dependerá de si las empresas priorizan el acceso al mercado argentino o mantienen su participación en los proyectos offshore de las islas.

La tensión también se cruza con el deterioro de la relación entre Israel y el Reino Unido por el conflicto en Gaza. Navitas es una empresa privada, pero la eventual intervención del Estado israelí podría adquirir relevancia si Londres impone sanciones o si la disputa diplomática afecta las operaciones de la compañía.

Las proyecciones mencionadas para Argentina estiman que el saldo positivo de la balanza energética podría alcanzar los 30.000 millones de dólares en 2030 y acercarse a los 40.000 millones en 2035. Ese flujo potencial de divisas refuerza el peso económico de Vaca Muerta como alternativa para atraer inversiones y elevar el costo de participar en la explotación petrolera de Malvinas.