Un cambio en el protocolo de control de alcoholemia para conductores y guardas ferroviarios provocó demoras y cancelaciones durante la mañana en distintas líneas de trenes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

El nuevo procedimiento reemplazó el registro manual de los controles por una carga digital de los resultados. La modificación comenzó a aplicarse durante la jornada y, según empleados de Trenes Argentinos citados en el lugar, extendió el tiempo de cada control de dos o tres minutos a aproximadamente 20.

La demora se produjo porque los resultados deben cargarse en el sistema y ser autorizados antes de que los conductores y guardas puedan subir a las formaciones. El efecto acumulativo alteró la programación de los servicios desde las 5 de la mañana.

La afectación fue mayor en las líneas Roca y Sarmiento, que concentran más servicios y personal. En la estación Constitución, los pasajeros reportaron esperas prolongadas, incluso dentro de los trenes, antes de la partida.

La línea Mitre logró ordenar sus servicios más rápido durante la mañana. En Retiro, las formaciones aparecían confirmadas y comenzaban a salir con mayor regularidad, aunque el ramal a Tigre tuvo una interrupción adicional por un incidente con un pasajero, sin relación con los controles de alcoholemia.

La información difundida durante la jornada descartó que las demoras se debieran a una ola de resultados positivos. No se registraron casos positivos; el problema estuvo vinculado con la implementación del sistema digital y los tiempos necesarios para completar la autorización.

El episodio expuso el costo operativo de incorporar una herramienta tecnológica sin una transición capaz de absorber el volumen de controles de las líneas más demandadas. Aunque la digitalización busca reforzar la trazabilidad y reducir posibles errores del registro manual, su puesta en marcha generó un impacto inmediato sobre la frecuencia del servicio.

En paralelo, usuarios de la tarjeta SUBE informaron fallas intermitentes para acreditar saldos en algunas terminales. En Constitución había nueve puestos de atención presencial en el subsuelo como alternativa, mientras que varias pantallas funcionaban con lentitud, estaban fuera de servicio o indicaban que se intentara más tarde.

La demora en la acreditación afecta a quienes cargan saldo mediante billeteras virtuales o bancos y luego necesitan habilitarlo para utilizarlo en el transporte. El sistema registraba inconvenientes desde el martes anterior, de acuerdo con la información difundida desde la estación.