El economista Agustín Echevarne estimó que las inversiones comprometidas bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) podrían comenzar a ingresar con mayor intensidad desde 2028, con un flujo anual cercano a los US$40.000 millones, según planteó al analizar las perspectivas de crecimiento de la Argentina.

“Tenés 200,000 millones de dólares que están anotados en el rigi. Esos 200,000 millones de dólares solo entraron 5,000 y pico de millones de dólares”, afirmó Echevarne. Según su explicación, los proyectos aprobados tienen un plazo de dos años para concretar los desembolsos.

“Van a entrar muy fuerte a partir del año 2028, pero muy fuerte. Estoy hablando de 40,000 millones por año que van a ingresar en inversiones del Rigi”, sostuvo el economista. También vinculó esas inversiones con sectores exportadores, que permitirían generar divisas para repagar el capital y ampliar la capacidad productiva.

La proyección fue formulada en un contexto de fuerte disparidad entre actividades. Echevarne señaló que el sector exportador crece a tasas interanuales de entre 22% y 23% y que las exportaciones industriales avanzan a dos dígitos, aunque identificó dificultades en ramas como la textil y la construcción.

“La economía está a dos ritmos y eso está clarísimo”, resumió. A su juicio, la Argentina atraviesa una transformación asociada a la inteligencia artificial y otra derivada del pasaje desde una economía protegida y subsidiada hacia una mayor apertura comercial.

Durante el intercambio, Luis Seco advirtió que los datos recientes de actividad mostraban caídas relevantes. Mencionó una baja interanual de la construcción y una contracción de la producción industrial, además de señalar que nueve de nueve sectores industriales habían retrocedido frente al mes anterior.

Echevarne también reclamó una reforma fiscal más amplia, con participación de las provincias. “El que ha bajado los impuestos es la nación, los que no han bajado impuestos son las provincias”, sostuvo, y planteó que una reducción de Ingresos Brutos permitiría ampliar la reactivación y reducir el costo del crédito.

“Bajar ingresos brutos, sobre todo en el tema del crédito, permitiría también bajar el impuesto al cheque”, agregó. El economista afirmó que, en algunos casos, la carga tributaria llega a representar la mitad del costo de los préstamos.

Sobre la inflación, Echevarne afirmó que su medición nacional para agosto había terminado en 1,4% y consideró que la desaceleración continuaría. Seco, en cambio, destacó que la inflación núcleo de la Ciudad de Buenos Aires había sido de 2,1%, por encima del promedio porteño de 1,7%.

En materia de ingresos, Seco sostuvo que no veía una recuperación significativa del poder adquisitivo en el corto plazo. “No avizoro una recuperación muy grande del poder adquisitivo. Sigue habiendo inercia inflacionaria”, afirmó, y vinculó la mejora de los salarios a un aumento de la inversión y del ahorro.