La actividad de la industria textil cayó más de 24% interanual durante el primer semestre, según el dato difundido por Crónica Popular. El retroceso se convirtió en uno de los principales indicadores de la crisis que atraviesa el sector.
El mayor desplome se registró en el segmento de tejidos y acabados, que retrocedió 36% en comparación con el mismo período del año anterior.
El rubro de prendas de vestir, cuero y calzado también mostró una contracción significativa, con una baja acumulada del 14% durante los primeros seis meses del año.
La caída de la actividad se produjo junto con un deterioro en el empleo del sector. La información difundida señala que cada vez más trabajadores pierden sus puestos a medida que se profundiza la retracción industrial.
El escenario expone la presión que enfrentan las empresas textiles ante la menor actividad y la necesidad de ajustar sus niveles de producción. La contracción alcanza tanto a los segmentos vinculados con la fabricación de insumos como a los que elaboran bienes terminados.
Durante el repaso de los principales títulos económicos también se cuestionó el historial de protección de la industria textil y su impacto sobre los precios internos. La crítica apuntó a que las barreras a la competencia externa no se tradujeron necesariamente en mejores salarios para los trabajadores.
El dato se suma a las señales de debilidad que atraviesan distintas ramas manufactureras y vuelve a poner en el centro del debate la capacidad de la industria para sostener empleo cuando cae la demanda y se reduce el nivel de actividad.



