El Tesoro emitirá en septiembre una nueva letra intransferible en dólares por USD 8.759.050 para cancelar el 60% de los intereses de un título que mantiene el Banco Central. La operación extiende el compromiso hasta 2031 y deja una parte del vencimiento pagada en efectivo.

La nueva Letra del Tesoro Nacional vencerá el 15 de septiembre de 2031, tendrá un plazo de cinco años y será colocada directamente al BCRA a la par. El capital no tendrá amortizaciones parciales: se devolverá íntegramente al vencimiento.

El título original es la Letra del Tesoro Nacional Intransferible en Dólares con vencimiento el 15 de septiembre de 2033, emitida en 2023. El monto informado corresponde al 60% del sexto cupón de intereses, cuyo vencimiento opera el 15 de septiembre de 2026.

La tasa de la nueva letra no queda fijada como un porcentaje único. Devengará intereses semestrales en función del rendimiento de las reservas internacionales del BCRA, con un límite vinculado a la tasa SOFR TERM a un año, más un margen de 0,71513% y menos un punto porcentual.

La Oficina Nacional de Crédito Público calculará la tasa de cada período con la información que le suministre el Banco Central sobre el rendimiento de sus reservas. Así, el costo financiero quedará asociado al resultado de esos activos y no a una tasa determinada de antemano.

La resolución aplica el mecanismo previsto en el Presupuesto 2026, que habilita a reemplazar por nuevos títulos el pago de capital y el 60% de los intereses de las letras intransferibles en dólares que están en cartera del BCRA. El 40% restante de los intereses debe abonarse en efectivo.

Para las cuentas públicas, la medida evita desembolsar ahora la totalidad de ese servicio y transforma una parte del pago en una obligación a cinco años. Para el BCRA, implica recibir un nuevo activo del Tesoro en lugar del efectivo correspondiente a ese tramo de intereses, una modalidad que posterga la cancelación efectiva del compromiso.

El monto es acotado dentro de las necesidades generales de financiamiento, pero la operación deja una señal institucional relevante: el vínculo financiero entre el Tesoro y el Banco Central vuelve a resolverse mediante refinanciación intrapública. La norma confirma el alivio inmediato sobre la caja, aunque no reduce el capital adeudado ni elimina el costo futuro de la deuda.