El riesgo país argentino cerró en 490 puntos básicos el viernes 4 de septiembre, según el último registro publicado por J.P. Morgan para el EMBI. El indicador bajó desde los 501 puntos del 1 de septiembre y se mantuvo por debajo de 500 durante las ruedas siguientes, pero todavía está 39 puntos por encima del nivel de 451 registrado el 7 de agosto.

La mejora semanal y el deterioro mensual cuentan historias diferentes. El descenso por debajo de 500 funciona como una señal favorable para el mercado, pero no alcanza para hablar de una normalización del crédito argentino. Con un spread de 490 puntos básicos, el Estado todavía debe ofrecer casi cinco puntos porcentuales adicionales sobre el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense para conseguir financiamiento.

El lunes 7 de septiembre no hubo una nueva lectura porque Wall Street permaneció cerrado por el feriado de Labor Day. Por eso, cualquier referencia a un nivel del riesgo país para esa jornada corresponde en realidad al último dato disponible del viernes. La reapertura de los mercados será la primera prueba para determinar si la mejora semanal se sostiene con nuevas operaciones.

El frente fiscal continúa siendo el principal respaldo doméstico. El cumplimiento de los objetivos de déficit cero, las compras de dólares del Banco Central y unas reservas que superaron los 50.000 millones de dólares contribuyeron a mejorar la percepción sobre la capacidad de pago. La economía también registró su primer superávit externo desde 2019.

La inflación mensual se consolidó cerca de 1,7%, por debajo del 2% que había funcionado como referencia, mientras las tasas en pesos descendieron y el tipo de cambio se mantuvo estable. El petróleo cercano a 97 dólares por barril agrega un apoyo para una economía con un balance energético exportador en expansión.

La presión en sentido contrario proviene del calendario electoral y de la menor velocidad de las compras de dólares del Banco Central. También se redujeron las liquidaciones agropecuarias, lo que debilita el flujo de divisas que venía ayudando a sostener al peso. La proximidad de la elección presidencial introduce restricciones que el mercado puede incorporar en los precios incluso antes de que se materialicen decisiones concretas.

El contexto internacional tampoco ayuda. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense se ubicaron entre 4,55% y 5,27%, sus niveles más altos desde octubre de 2023. Además, las nóminas estadounidenses crecieron en 162.000 puestos frente a los 55.000 esperados. Una economía norteamericana más firme y un retorno mayor en el activo considerado más seguro elevan el costo de oportunidad de mantener deuda argentina.

La evolución del riesgo país, por lo tanto, no depende solamente de las señales emitidas desde Buenos Aires. El spread puede comprimirse si mejoran las cuentas fiscales y externas, pero también puede ampliarse por un aumento de las tasas estadounidenses o por una menor oferta de dólares locales. La referencia decisiva será si los 490 puntos se sostienen durante la campaña y si el mercado vuelve a acercarse al nivel de 451 puntos observado un mes atrás.