Argentina registró en las pruebas PISA 2025 sus peores resultados de los últimos 20 años, con un deterioro especialmente marcado en matemática, lectura y ciencias. El informe elaborado por Argentinos por la Educación analizó el desempeño del país y su posición frente a otras naciones de la región.
El principal problema aparece en matemática: el 76% de los estudiantes argentinos de alrededor de 15 años no alcanzó el nivel mínimo considerado esencial. En términos prácticos, aproximadamente ocho de cada diez alumnos no lograron resolver consignas básicas de la asignatura.
La evaluación PISA se toma a estudiantes de 15 años, aproximadamente a mitad de la escuela secundaria, y mide habilidades en lectura, matemática y ciencias. En matemática, las consignas incluyen problemas vinculados con geometría, estadística, aritmética y álgebra.
El desempeño también fue bajo en comprensión lectora. El 59% de los estudiantes argentinos no alcanzó el nivel mínimo en lectura, una señal de que las dificultades no se limitan al aprendizaje de contenidos matemáticos, sino que también afectan la capacidad de comprender textos básicos.
En la comparación internacional, Argentina quedó en el puesto 75 entre más de 90 países participantes. En América Latina se ubicó octava entre 13 países, por debajo de El Salvador en la evaluación de lectura mencionada durante el análisis.
Los resultados muestran además una pérdida de posiciones y puntajes en relación con las mediciones anteriores. La caída se extiende durante las últimas dos décadas y se agravó al comparar el desempeño de 2025 con el de 2022.
El diagnóstico apunta a que las dificultades aparecen antes de la secundaria. Las evaluaciones sobre tercer grado de la primaria ya exhiben problemas importantes de comprensión lectora, por lo que la mejora exigiría intervenir desde los primeros años de escolaridad y no esperar a que los estudiantes lleguen a los 15 años.
Las condiciones de pobreza, vulnerabilidad y violencia social fueron señaladas como factores que condicionan los aprendizajes, aunque no como determinantes inevitables. La comparación regional muestra que algunos países con mayores dificultades económicas obtienen mejores resultados educativos, lo que deja expuestos también problemas propios del sistema escolar.
El deterioro educativo tiene consecuencias que exceden el aula: reduce la formación de capital humano y dificulta el acceso posterior a estudios superiores y empleos de mayor productividad. La magnitud de la brecha refuerza la necesidad de medir resultados y corregir tempranamente las fallas de aprendizaje básico.



