El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó que Washington puede utilizar su balance como instrumento de política exterior para promover los intereses de sus aliados. La declaración expone una disposición explícita de la administración de Donald Trump a emplear recursos financieros estadounidenses con objetivos geopolíticos.

“Creo que puedo usar el balance de Estados Unidos para la política exterior”, dijo Bessent durante un evento en la Cox School of Business de la Southern Methodist University. El funcionario vinculó esa capacidad con una meta concreta: “crear aliados en el hemisferio occidental”.

Argentina apareció como el principal ejemplo de esa estrategia. Bessent sostuvo que el país fue “el frente de avanzada” y explicó que, a su juicio, el gobierno de Javier Milei aplicaba políticas sólidas. La valoración del secretario del Tesoro conecta el respaldo financiero con la orientación económica y política de la administración argentina.

En 2025, Estados Unidos otorgó a la Argentina un paquete de apoyo por varios miles de millones de dólares para contribuir a estabilizar su moneda y fortalecer al gobierno de Milei antes de las elecciones de medio término. El antecedente muestra que la asistencia financiera puede operar simultáneamente como mecanismo de estabilización y como herramienta de alineamiento internacional.

La utilización del balance estadounidense con fines de política exterior desplaza el foco desde la asignación estrictamente financiera de los recursos hacia el retorno estratégico que Washington espera obtener. En ese esquema, el costo y el riesgo de una operación no se evalúan únicamente por su impacto monetario, sino también por su capacidad para consolidar gobiernos aliados.

Para la Argentina, el respaldo amplía el margen financiero en un momento de estabilización cambiaria, pero también vuelve más visible la dimensión política de su relación con Washington. El acceso a apoyo externo puede aliviar restricciones inmediatas, aunque su continuidad queda vinculada a la confianza del aliado y a la convergencia de objetivos entre ambos gobiernos.

La declaración de Bessent también marca un cambio de transparencia sobre el uso del poder financiero estadounidense: ya no se trata solamente de asistencia económica, sino de una herramienta integrada a la política exterior. La Argentina ocupa, en ese diseño, un lugar prioritario dentro del intento de Estados Unidos por reforzar sus alianzas en el hemisferio occidental.