El economista Emilio Ocampo sostuvo que una eventual dolarización oficial de la Argentina requeriría, en última instancia, una decisión política, aunque advirtió que el proceso debería contemplar cambios en el sistema bancario y evitar la copia mecánica de modelos aplicados en otros países.
“Dolarizar la Argentina es mucho más fácil de lo que mucha gente cree”, afirmó Ocampo durante un panel sobre estabilización. Según explicó, la medida no implicaría imponer una moneda nueva, sino reconocer una situación existente: “somos un país que está dolarizado de facto”.
El economista definió la dolarización oficial como “el reconocimiento de una realidad económica subyacente”, dado que “el dólar es la moneda más importante para los argentinos desde hace décadas”. En ese sentido, consideró que el proceso debería ampliar la libertad de elección monetaria y no establecer una obligación permanente de utilizar el dólar.
“La dolarización no es una imposición, sino el reconocimiento de un hecho”, sostuvo. También planteó que, bajo el esquema que propone, los argentinos podrían volver a elegir otra moneda si en el futuro el dólar dejara de cumplir el papel que ocupa actualmente.
Ocampo remarcó que la Constitución argentina no establecería una prohibición para otorgarle curso legal a una moneda extranjera. “La Constitución no establece ningún límite o ninguna prohibición a elegir al dólar como moneda de curso legal”, afirmó, y recordó que durante buena parte del siglo XIX el país reconoció distintas monedas extranjeras con ese estatus.
El economista también vinculó la dolarización con la arquitectura del sistema financiero. “Si vos mejorás la calidad de la moneda de base, mejorás la calidad de lo que se llama el dinero interno, que es el que crean los bancos”, explicó. Sin embargo, advirtió que “si no tenés una buena supervisión bancaria” un esquema de reservas fraccionarias puede quedar expuesto a problemas de liquidez y solvencia.
Por ese motivo, sostuvo que una eventual dolarización debería ser acompañada por “una reforma bancaria”. Ocampo aclaró que no existe una receta única y que Panamá, Ecuador y El Salvador adoptaron esquemas diferentes: “la mejor manera, obviamente, es la que mejor se adapta a la realidad del país”.
El economista cuestionó, además, la posibilidad de trasladar directamente a la Argentina el esquema institucional peruano. “No se puede copiar los marcos legales de otros países sin adaptarlos a la realidad nuestra”, afirmó, y consideró “demasiado ingenuo” pensar que el sistema peruano podría ser trasplantado sin tener en cuenta la trayectoria política e institucional argentina.
En su análisis, Ocampo destacó la continuidad de los equipos técnicos del Banco Central peruano y sostuvo que ese factor contribuyó a la estabilidad del régimen. Para la Argentina, planteó que “todo lo que se haga para generar credibilidad en el Banco Central es bueno” y reclamó revisar normas que, a su juicio, validan incentivos incompatibles con la estabilidad monetaria.
“Lo único que requiere en definitiva es una decisión política”, resumió al referirse a la dolarización. No obstante, aclaró que esa decisión “no es necesariamente fácil” y la vinculó con la dificultad histórica del sistema político argentino para preservar una moneda que funcione como medio de cambio, unidad de cuenta y reserva de valor.



