Las ventas de soja se aceleraron esta semana en la Argentina, impulsadas por la mejora de los precios internacionales y por las necesidades financieras de los productores antes del inicio de la próxima campaña.
La tonelada de soja en Chicago se ubicó en torno a los US$480, un nivel que representa el máximo de los últimos dos años. En las operaciones de futuros relevadas, el valor llegó a US$478 por tonelada.
En el mercado argentino, ese nivel internacional se traduce en un valor aproximado de $560.000 por tonelada, considerado un precio favorable frente a la evolución registrada durante el año.
El repunte de la comercialización también responde a que todavía quedaba una parte importante de la cosecha gruesa sin vender. La liberación de ese volumen podría reducir la estacionalidad de las ventas del agro durante la segunda mitad del año.
Ese período suele ser más débil para el ingreso de dólares provenientes del campo. Por eso, una mayor liquidación de soja puede contribuir a sostener el flujo de divisas del complejo agroexportador cuando normalmente disminuye la oferta estacional.
Otro factor que está impulsando las ventas es el calendario productivo. Los productores se encuentran tomando las últimas decisiones de inversión para la campaña que comenzará durante el verano, lo que aumenta el incentivo a transformar parte de los granos almacenados en liquidez.
Las proyecciones meteorológicas mencionadas también favorecen una perspectiva firme para los precios. La posible presencia del fenómeno El Niño podría complicar a algunos sectores y afectar a la ganadería, aunque suele asociarse con mejores niveles de producción agrícola en la Argentina.
El escenario internacional agrega un componente financiero: ante una mayor incertidumbre global, los fondos tienden a buscar exposición a activos agropecuarios, considerados relativamente estables. Esa demanda podría contribuir a sostener las cotizaciones, aunque su continuidad dependerá de la evolución del clima, la producción y los mercados internacionales.



