La inflación del Gran Buenos Aires se ubicó en 1,6% en la última medición de SEIT, en línea con la desaceleración registrada en la Ciudad de Buenos Aires, donde el índice fue de 1,7%.

El relevamiento señaló que la mayoría de las consultoras que siguen la evolución de los precios obtuvo registros inferiores al 2%. Para SEIT, el dato refuerza la expectativa de que la inflación haya retomado una trayectoria descendente después de los meses de aceleración.

La entidad estimó que la inflación de septiembre se ubicará en un nivel similar al de agosto o incluso algo menor. La proyección se apoya en los datos de alta frecuencia relevados hasta el momento, aunque todavía resta conocer la medición completa del mes.

La baja de la Ciudad de Buenos Aires estuvo influida, en parte, por la normalización de componentes estacionales. Los rubros vinculados con los servicios y el turismo habían tenido un aumento más elevado durante julio y luego registraron una corrección.

Según la explicación difundida, los precios estacionales retrocedieron casi 3% en julio, lo que contribuyó a que la inflación porteña partiera de un nivel más alto y luego mostrara una desaceleración más marcada.

Los alimentos, en cambio, avanzaron a un ritmo levemente superior al promedio general. Dentro de ese grupo, frutas y verduras registraron un rebote, aunque el comportamiento agregado no habría impedido que la inflación se mantuviera en niveles bajos.

La desaceleración se produjo luego de un período en el que la inflación había recibido presión por la suba de la carne y los combustibles, además de los efectos asociados con una menor demanda de dinero tras las elecciones.

El análisis también vinculó la persistencia de los dólares fuera del sistema financiero con la memoria de crisis anteriores. Las experiencias de hiperinflación, el Plan Bonex y la pesificación de depósitos dejaron un temor que todavía condiciona las decisiones de ahorro de parte de los argentinos.

En ese marco, el Gobierno busca que una mayor cantidad de dólares se incorpore al circuito formal y contribuya a dinamizar el crédito y la actividad. La respuesta de los ahorristas dependerá, sin embargo, de la confianza en la continuidad de las reglas, los contratos y la protección de los depósitos.