El primer ministro británico ratificó ante la Cámara de los Comunes la posición del Reino Unido sobre las Islas Malvinas y afirmó que su Gobierno será implacable en la defensa de lo que considera el derecho de los isleños a ser británicos.

La definición se produjo durante un debate parlamentario dominado por el gasto de defensa y el recrudecimiento de las tensiones con la Argentina. Según se señaló durante la presentación, un diputado conservador había planteado el tema de los gastos militares y puso la cuestión de las islas sobre la mesa.

“Gran Bretaña será implacable en la defensa del derecho de los ilenios de Malvinas a ser británicos”, fue la frase atribuida al jefe del Gobierno británico durante su intervención en el Parlamento.

La declaración se conoció después de los anuncios del presidente Javier Milei y de las sanciones que, según se indicó, ya se están aplicando a algunas empresas que operan en las islas.

El planteo británico se apoya en el argumento del derecho de autodeterminación de los habitantes de Malvinas, una posición que la Argentina rechaza. La disputa vuelve así a quedar asociada a las decisiones de empresas vinculadas con la actividad económica en el archipiélago.

Durante el debate también se mencionó la situación de Diego García, una isla cuya condición estratégica es objeto de controversias vinculadas con el Reino Unido y Estados Unidos.

La defensa de la posición sobre Malvinas cuenta con un amplio consenso en la política británica. La cuestión fue presentada además como un punto capaz de unificar al frente interno laborista, en un contexto de dificultades políticas para el Gobierno.

La ratificación británica agrega una señal política a un escenario en el que la Argentina busca elevar el costo para los operadores vinculados con la explotación de recursos en las islas, mientras el Reino Unido sostiene públicamente su respaldo a la administración británica del territorio.