El economista Aldo Abram consideró que la inflación mensual de 1,7% registrada en agosto confirma una tendencia de desaceleración y anticipó que el índice podría mantenerse por debajo del 2% durante los próximos meses. También estimó que la inflación de cero coma podría llegar recién durante el año próximo.

“Se confirma que no hay una tendencia al alza de la inflación, sino a la desaceleración”, sostuvo Abram. Según su análisis, los próximos meses podrían mostrar registros “por debajo del 2% y quizás incluso bajando algunas décimas”, aunque con variaciones vinculadas a la estacionalidad.

El economista explicó que el registro de julio, de 2,1%, no necesariamente implicaba una aceleración sostenida. “Los julios dan más que junio”, señaló, y atribuyó parte de la diferencia a los aumentos vinculados con las vacaciones y el turismo. En ese sentido, remarcó que para evaluar la dinámica de los precios es necesario observar la tendencia y no un solo dato mensual.

Consultado sobre la posibilidad de que la inflación comience con cero coma, Abram respondió: “Yo creo que esto no va a pasar hasta entrado el año que viene”. A su entender, el objetivo podría haberse alcanzado este año, pero resultaba difícil incluso antes de considerar los shocks externos.

El economista vinculó parte de la persistencia inflacionaria con la política de acumulación de reservas. Según afirmó, el Banco Central se había propuesto comprar alrededor de US$13.000 millones durante 2026 y ya había alcanzado esa cifra en julio, mientras que continuó comprando en agosto. Abram sostuvo que esa operación implicó una emisión de pesos mayor a la demanda de dinero.

“Cuando emitís para cualquier cosa muchos pesos, producís de algo mucho, su precio baja”, explicó. En su lectura, la emisión asociada a la compra de dólares reduce el poder adquisitivo de la moneda y demora una desaceleración más rápida de la inflación. Por ese motivo, consideró que el Banco Central está comprando menos divisas para evitar una mayor depreciación del peso.

Sobre el mercado cambiario, Abram afirmó que “el dólar en la Argentina es libre”, aunque advirtió que todavía subsisten restricciones vinculadas con los plazos para operar y con el giro de dividendos al exterior. Aseguró que las empresas con casas matrices fuera del país aún no pueden repatriar plenamente las ganancias acumuladas durante el período de controles cambiarios.

“Si alguien invierte en algún lugar, en algún momento querría ver sus ganancias, tenerlas en su manita, poder decidir sobre ellas”, señaló. Para Abram, la normalización de esos pagos debería avanzar a medida que ingresen dólares y se recupere la confianza, de modo de evitar un desfinanciamiento de la economía.

El economista también advirtió que un aumento de la incertidumbre internacional puede afectar simultáneamente la inflación, el tipo de cambio y el nivel de actividad. Según explicó, en contextos de mayor riesgo global los inversores tienden a retirar fondos de países considerados más vulnerables, lo que encarece el financiamiento y puede debilitar la recuperación económica.