El economista y director ejecutivo de Fundación Libertad y Progreso, Aldo Abram, propuso un esquema de alivio impositivo para acelerar la renegociación de los créditos morosos y evitar que el Estado subsidie directamente a los deudores.
La iniciativa contempla beneficios tributarios para los bancos que refinancien las deudas bajo determinadas condiciones. Según explicó Abram, las entidades deberían ofrecer planes de 36 cuotas o más, eliminar o reducir los punitorios y establecer una tasa de interés que permita que el pago no supere un porcentaje determinado de los ingresos del deudor.
Como contrapartida, la Nación dejaría de cobrar los impuestos asociados a los intereses de esos créditos. La propuesta también exige que las provincias y los municipios donde reside el deudor acompañen la reducción tributaria y no compensen la baja nacional con un aumento de sus propios gravámenes.
“A esos bancos hay que sacarle los impuestos que pagaría el tomador”, sostuvo Abram. El economista estimó que los tributos representan “como 30% de la tasa de intereses”, aunque no detalló qué impuestos específicos quedarían alcanzados por el esquema.
El director de Libertad y Progreso vinculó la propuesta con una idea atribuida al ministro de Economía, Luis Caputo, para promover licitaciones provinciales destinadas a mejorar las rutas. En ese caso, la Nación reduciría el IVA a las empresas contratistas y las provincias y municipios deberían eliminar otros impuestos para abaratar las obras.
Abram sostuvo que el incentivo tendría un costo fiscal acotado porque se aplicaría sobre operaciones que, de otro modo, podrían no concretarse. “Crédito que no se logra renegociar, crédito que no paga tasa de interés, o sea, que los impuestos tampoco lo vas a cobrar”, afirmó.
El economista cuestionó las propuestas que plantean que el Estado cubra la mora. Señaló que, de acuerdo con las cifras mencionadas en el debate, alrededor de 17% de las personas no pudo cumplir con sus pagos, mientras que más de 82% continúa abonando sus créditos. “Me parece sumamente injusto que algunos legisladores estén proponiendo que el Estado sea quien subsidia a estos 17% de deudores morosos”, dijo.
También rechazó la posibilidad de establecer un techo a las tasas de interés bancarias. “Si vos hacés eso, ponés un techo, claramente acabás de dejar sin crédito a todo aquel que tenga un riesgo mayor que aquel que se justifica en esa tasa de interés”, advirtió.
Según Abram, un límite a las tasas podría reducir tanto la oferta de crédito como los incentivos al ahorro bancario, porque limitaría el rendimiento que las entidades pueden pagar a los depositantes. “Al fijar ese techo, vos también le estás fijando un techo a lo que el banco puede pagarle al ahorrista”, afirmó.
El economista concluyó que las restricciones sobre tasas y los subsidios generalizados repiten políticas aplicadas en el pasado. “La Argentina, yo creo, ha tenido más de 90 años de creciente anormalidad, incertidumbre y decadencia, porque no nos cansamos de repetir los mismos errores que se demostraron en el pasado”, sostuvo.



