Challenger Gold fijó para comienzos de 2029 el objetivo de iniciar la producción comercial de oro en Hualilán, su proyecto ubicado en San Juan. La estrategia combina una primera etapa de lixiviación en pilas, obras tempranas, perforaciones y la búsqueda de financiamiento para transformar un activo en desarrollo en una operación productiva.
La prefactibilidad publicada en mayo proyecta una producción acumulada de 1,8 millones de onzas equivalentes de oro durante 14,25 años. Después de los dos primeros años, el promedio anual estimado sería de 135.000 onzas equivalentes. El estudio calcula un valor presente neto después de impuestos de aproximadamente US$1.100 millones y una tasa interna de retorno del 35%, tomando como referencia un precio del oro de US$3.500 por onza.
El desembolso de capital previo a la producción se estima en unos US$267 millones, incluida la contingencia. El esquema escalonado busca reducir el capital necesario antes del primer flujo de producción: la lixiviación en pilas sería seguida por la incorporación de flotación aproximadamente dos años después.
BBA Consultants ya comenzó la ingeniería de detalle para la mina, la plataforma de lixiviación, las instalaciones de procesamiento y los servicios del proyecto. Challenger también adelantó trabajos de movimiento de suelos en el campamento, los caminos de acceso y el ingreso principal, con una aceleración de la construcción prevista para el segundo semestre de 2027.
La actividad inicial de 2026 aportó 79.897 toneladas de mineral con una ley promedio de 0,72 gramos de oro por tonelada, almacenadas para su procesamiento futuro. En paralelo, cuatro equipos de perforación ejecutan un programa de 35.000 metros que incluye trabajos geotécnicos e hidrogeológicos, con el objetivo de ampliar los recursos, convertir recursos en reservas y optimizar el diseño de la mina.
La compañía también evalúa elevar la recuperación metalúrgica asumida para la lixiviación en pilas del 69,7% al 74,7%, una mejora que podría modificar favorablemente la producción recuperable y la economía del proyecto. Además, sostiene que el financiamiento de terceros y la construcción de la conexión eléctrica podrían reducir en unos US$48 millones las necesidades iniciales de capital.
El próximo hito institucional es la presentación de una solicitud para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. Challenger prevé presentarla durante el tercer trimestre de 2026 y espera obtener la confirmación en el primer semestre de 2027. El régimen ofrece a los proyectos que califican mayor previsibilidad tributaria, aduanera y cambiaria durante un período extendido, un factor relevante para una inversión minera con desembolsos iniciales elevados y retornos diferidos.
La empresa también planea refinanciar una obligación convertible de US$15 millones. Afirma que, sumando el efectivo disponible al resultado de esa operación, podría financiar la exploración, sus compromisos corporativos y las actividades de la primera fase hasta mediados de 2027. Para entonces, apunta a contar con un esquema completo de financiamiento para Hualilán.
El proyecto se mueve dentro de un ciclo de mayor interés internacional por la minería argentina, particularmente en San Juan. En 2025, BHP y Lundin Mining completaron la adquisición de Filo Corp y formaron una sociedad conjunta en partes iguales para desarrollar Filo del Sol y Josemaria; BHP pagó US$690 millones por su participación del 50% en Josemaria. En ese contexto, Hualilán enfrenta la prueba decisiva de convertir proyecciones, permisos e incentivos en capital comprometido, construcción y producción efectiva.



