La Autoridad Nacional de la Competencia aprobó el 9 de septiembre a Metrotel como comprador de los activos que Telecom Argentina debe desprenderse tras adquirir Telefónica Argentina. La operación alcanza a unos seis millones de clientes móviles —aproximadamente cuatro millones en el Área Metropolitana de Buenos Aires— y a otros 200.000 usuarios de banda ancha fija.
La autorización del comprador no equivale todavía al cierre de la venta. Telecom y Metrotel aún no acordaron el precio, por lo que la transferencia comercial permanece abierta. La resolución formal tampoco había sido publicada al momento de conocerse la aprobación y su número todavía no era público.
El desprendimiento fue impuesto como condición para aprobar la compra de Telefónica Argentina por parte de Telecom, pactada en 2025 por US$1.245 millones. Ambas compañías se encontraban entre los tres principales operadores móviles del país: sin una desinversión, la empresa fusionada habría concentrado cerca del 70% del mercado. El objetivo regulatorio es reducir esa participación a una cifra cercana al 50% y preservar un tercer competidor.
Metrotel es un operador independiente controlado por Riverwood Capital Partners y Blackstone Tactical Opportunities Advisors. Hasta ahora estuvo enfocado en conectividad corporativa y mayorista, de modo que la operación lo llevaría por primera vez al negocio residencial móvil y de banda ancha a una escala masiva. Su CEO, Sebastián Bardengo, integró durante cinco años el directorio y el comité ejecutivo de Telecom antes de incorporarse a Metrotel en enero de 2023.
El paquete incluye los clientes móviles, unos 200.000 abonados de banda ancha fija de la marca Movistar en 28 localidades de cinco provincias, espectro e infraestructura de red. También contempla una transferencia obligatoria de fibra óptica en Buenos Aires. La magnitud del paquete convierte a Metrotel en un nuevo participante relevante, pero no le entrega automáticamente una plataforma operativa completa.
La autoridad estableció que los clientes móviles no podrán ser revendidos a Claro, el otro gran operador del mercado. La restricción busca evitar que la desinversión reduzca la concentración frente a Telecom para volver a aumentarla en favor de otro incumbente. Además, deberán devolverse 130 MHz de espectro: 60 MHz de alcance nacional y el resto para el mercado secundario.
Durante dos años, Metrotel tendrá acceso garantizado a la infraestructura de Telecom mediante acuerdos de compartición de la red de acceso radioeléctrico, roaming y coubicación. La condición es decisiva porque una base de clientes no constituye por sí sola un negocio móvil: necesita red, espectro, sistemas de facturación y capacidad comercial para prestar el servicio.
El principal interrogante pasa ahora por la ejecución. Telecom está obligada a vender, mientras que Metrotel conoce esa urgencia y todavía debe negociar el precio. Al mismo tiempo, el nuevo operador deberá utilizar la ventana de acceso mayorista para construir una red propia capaz de sostener la competencia una vez vencido el plazo de dos años. Los clientes, por su parte, no están obligados a permanecer con el comprador y pueden cambiar de operador.



