La base monetaria total, el agregado que refleja los pesos de mayor potencia dentro del sistema, cayó 3,6% entre el 1 y el 8 de septiembre. El stock pasó de 47.216.078 a 45.504.286 millones de pesos, con una reducción nominal de 1.711.792 millones.

La magnitud de la baja sobresale frente a los movimientos habituales. El último dato diario mostró una caída adicional de 2,7%, equivalente a 1.263.921 millones de pesos, y completó tres registros consecutivos en descenso. Entre variaciones comparables del registro reciente, el movimiento quedó entre los más pronunciados.

La señal, sin embargo, todavía describe un ajuste de corto plazo y no una contracción monetaria consolidada. En los últimos 30 días, la base monetaria acumula una suba de 1%, mientras que frente a fines de abril se encuentra 8,9% arriba. El nivel actual tampoco marca un mínimo reciente: el dato llama la atención por la velocidad de la caída, no porque haya borrado la expansión previa.

Ultimos registros

Base monetaria total

Los datos mas recientes, del mas antiguo al mas nuevo.

46.038.73908-26
45.621.80808-27
45.776.92108-28
47.451.53708-31
47.216.07809-01
46.347.29009-02
47.282.02709-03
47.251.32909-04
46.768.20709-07
45.504.28609-08

MEDIDO EN MILLONES DE PESOS ARGENTINOS

El comportamiento del M2 privado agrega una diferencia relevante. Al 8 de septiembre, ese agregado crecía 21,7% interanual, frente a 20,4% al comienzo del mes. La base monetaria y el dinero privado, por lo tanto, no se están moviendo en la misma dirección en este tramo, una señal de que la liquidez disponible para hogares y empresas no se explica por un solo agregado.

En los bancos, los depósitos acumularon una baja nominal de 1,5% desde el 1 de septiembre y quedaron en 235.104.472 millones de pesos al día 8. Los préstamos al sector privado retrocedieron 1,9% en el mismo período, hasta 141.960.366 millones. La combinación es compatible con condiciones de liquidez y crédito más exigentes, aunque no alcanza para probar que la caída de la base haya sido la causa directa de ambos movimientos.

-100%0+100%

Tampoco aparece una reacción cambiaria inmediata en los registros disponibles. El dólar mayorista avanzó apenas 0,02% entre el 1 y el 10 de septiembre, hasta 1.513 pesos, mientras que el minorista subió 0,02% en el mismo lapso. La contracción de la base puede reducir la cantidad de pesos disponibles y, según el contexto, moderar la demanda de dólares, pero ese vínculo no opera de manera automática ni con la misma intensidad en cada período.

Las tasas bancarias ofrecen un contraste adicional. La BADLAR bajó de 23,06% nominal anual el 1 de septiembre a 22,44% el 9, y la TAMAR pasó de 23,81% a 23,56%. Por ahora, la caída de la base no se traduce en un endurecimiento generalizado de las tasas de referencia, lo que refuerza la necesidad de mirar el conjunto del sistema y no un único dato.

Para empresas y hogares, la diferencia no es menor: si el ajuste de la base se prolonga y también se sostiene la baja de depósitos y préstamos, puede haber menos margen para financiar capital de trabajo, consumo o posiciones en moneda extranjera. Por ahora, la noticia es una baja excepcional en pocos días dentro de un nivel todavía más alto que meses atrás. No alcanza para hablar de un cambio estructural ni permite deducir por sí sola una caída de la inflación.