El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, propuso avanzar en un pacto fiscal federal industrial para reducir la presión tributaria que enfrentan las empresas y mejorar sus condiciones de competencia frente a los productos importados y los mercados internacionales.
“Estamos proponiendo justamente un pacto fiscal, federal, industrial para la competitividad”, afirmó Rappallini. El dirigente planteó que el acuerdo debería involucrar a los municipios, las provincias y el Estado nacional, con el objetivo de coordinar una reducción de los costos impositivos que recaen sobre la producción.
Entre los tributos que mencionó se encuentran las tasas municipales, Ingresos Brutos y los impuestos nacionales sobre los créditos y débitos, además de Ganancias. Según el titular de la UIA, “todos tienen que estar de alguna manera adentro de este esfuerzo” para que la industria pueda competir en condiciones similares a las de otros países.
Rappallini sostuvo que la industria argentina enfrenta una carga tributaria superior a la de sus competidores regionales. “Tenemos el doble de impuestos que Paraguay, tenemos el 30% más de impuestos para el que produce que Brasil o que México”, afirmó durante la entrevista.
El planteo fue presentado como una reducción gradual de impuestos compatible con el equilibrio fiscal. “Queremos ir a una baja de impuestos, pero tenemos que ir discutiendo cuáles son las prioridades”, señaló al referirse a las conversaciones con el Gobierno y a la distribución de las cargas entre los distintos niveles del Estado.
El presidente de la UIA también respaldó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), porque, según explicó, los sectores que compiten internacionalmente necesitan contar con una presión fiscal diferente. “Nosotros también competimos con el mundo y tenemos que tener igualdad de condiciones”, sostuvo.
La propuesta aparece en un contexto que Rappallini describió como “un momento de transición”. Según su análisis, la economía dejó atrás un esquema en el que el Estado funcionaba como principal motor, pero las nuevas fuentes de expansión —exportaciones, inversión, crédito, empresas, empleo y salarios vinculados con la productividad— todavía no alcanzan para reactivar de manera homogénea la actividad.
“Este nuevo motor de la economía, que es lo que significa una economía normalizada, todavía no alcanza a reactivar la economía”, afirmó. El dirigente vinculó esa situación con la caída del consumo y de la actividad industrial, y consideró que es necesario acompañar a los sectores más afectados sin volver a las reglas del modelo anterior.
En ese sentido, mencionó propuestas específicas para la construcción, como la devolución del IVA y mecanismos de crédito para desarrolladores. También señaló dificultades relacionadas con la morosidad y el costo del financiamiento: “Las tasas de los créditos son impagables”.
Rappallini agregó que el costo final de los préstamos puede superar ampliamente la tasa anunciada por las entidades. “Cuando ves el costo final es 40%”, dijo, y atribuyó parte de esa diferencia a la combinación de tasas e impuestos municipales, provinciales y nacionales.
El titular de la UIA aclaró que el reclamo no apunta a cerrar la economía. “Nunca lo dijimos nosotros”, respondió ante esa posibilidad. Y resumió la posición industrial de la siguiente manera: “Vamos a competir, dejala abierta, pero dejame competir, dame las mismas condiciones”.



