El corredor inmobiliario Armando Pepe anticipó un repunte de la actividad en el mercado de viviendas a partir del nuevo esquema de créditos hipotecarios impulsado por el Gobierno. Según su estimación, los 17.500 créditos previstos podrían traducirse en hasta 35.000 operaciones inmobiliarias, debido a que cada compraventa puede activar transacciones adicionales.
“De cada crédito surgen mínimo dos operaciones y a veces hasta tres”, explicó Pepe. El razonamiento es que una familia puede vender una propiedad para acceder a otra, mientras que el vendedor utiliza los fondos recibidos para comprar uno o más inmuebles.
El corredor también destacó que el Banco Hipotecario comenzó a aplicar nuevas tasas a personas que ya habían iniciado el trámite pero todavía no habían escriturado. “Los que estaban con un trámite iniciado, que todavía no habían escriturado, van a la tasa nueva”, señaló al referirse a la primera escritura concretada bajo las nuevas condiciones.
La operatoria se financiaría con una porción del Fondo de Garantía de Sustentabilidad. Pepe afirmó que se utilizó el 2,5% del capital del fondo y consideró que la medida puede contribuir a ampliar el crédito de largo plazo. También mencionó que se evalúan préstamos en dólares para desarrolladores, con tasas ubicadas entre 9% y 11% anual.
Sin embargo, advirtió que ese costo puede resultar elevado para nuevos proyectos. “A ese costo el costo se va a elevar mucho más”, sostuvo al analizar el impacto de una tasa del 10% anual en dólares sobre emprendimientos cuyo costo de construcción ya considera alto.
Pepe cuestionó además que los bancos ofrezcan como plazo mínimo 15 años sin permitir que el tomador elija alternativas más cortas. Como ejemplo, señaló que para un crédito equivalente a $30.000 sobre una propiedad de US$100.000, la diferencia entre una cuota a 15 años y otra a 10 años podría ser reducida, aunque el deudor se ahorraría cinco años de pagos.
Otro de los obstáculos señalados fue la demora operativa. El corredor afirmó que existen carpetas completas que esperan durante semanas la designación de una escribanía y que, luego, el estudio de títulos y la aprobación final del banco pueden extender todavía más el proceso. También pidió mayor flexibilidad en los sistemas de evaluación crediticia y atención personal para quienes compran su primera vivienda.
En ese contexto, Pepe advirtió que hay unos 4.800 departamentos terminados en la Ciudad de Buenos Aires que todavía no cuentan con el plano de subdivisión. Sin ese documento, sostuvo, no pueden escriturarse, constituir el reglamento de propiedad ni venderse mediante un crédito hipotecario.
“Vamos a tener 17.500 créditos que no le vamos a poder vender departamentos nuevos”, planteó al describir el riesgo de que la falta de regularización administrativa limite el impacto de la expansión crediticia. Según su relato, el área de Planeamiento porteña comenzó a reforzar los equipos para acelerar la entrega de esos planos.
El corredor consideró que el aumento del crédito podría impulsar primero las operaciones sobre inmuebles usados, que definió como más accesibles que las unidades nuevas. “Con una inyección de créditos como esta y con la duplicidad de operaciones (...) va a ser que los precios vayan subiendo lentamente”, afirmó, aunque evitó estimar un porcentaje de suba.



