La oferta de viviendas en alquiler en la Ciudad de Buenos Aires pasó de 335 unidades a casi 17.000 desde la derogación de la ley de alquileres, según afirmó el corredor inmobiliario Armando Pepe. El aumento, sostuvo, amplió las opciones para los inquilinos y modificó las condiciones de negociación del mercado.
“El 29 de diciembre había en la ciudad de Buenos Aires 335 unidades de vivienda en oferta de alquiler”, afirmó Pepe al referirse al cierre de 2023. Según su relato, el 2 de enero de 2024 la oferta ya alcanzaba las 1.000 unidades y actualmente se ubica “casi” en 17.000 inmuebles.
El corredor atribuyó la expansión a la derogación del régimen anterior de alquileres mediante el decreto de necesidad y urgencia impulsado al inicio de la actual administración. “Hoy la oferta es muchísima. El inquilino puede elegir, puede buscar departamento que esté en condiciones, que esté perfecto”, señaló.
El cambio también alteró los tiempos de colocación de las propiedades. “Hace un año atrás poníamos un departamento de dos ambientes en alquiler y se alquilaba en el día, 2 días, 3 días. Ahora demoramos un mes, dos meses”, explicó Pepe.
La mayor disponibilidad, agregó, hizo que los inquilinos ponderen con más atención la ubicación, el estado de la vivienda y los gastos asociados. Entre los factores que mencionó aparecen la cercanía al trabajo, los colegios y la familia, además del nivel de las expensas.
“La primer pregunta, apenas llaman por un alquiler, el futuro inquilino, es: ¿cuánto son las expensas?”, sostuvo. Pepe vinculó el aumento de esos gastos con la suba de tarifas y de otros costos que inciden sobre los edificios.
El nuevo esquema, según su explicación, permite que las partes acuerden libremente la duración del contrato, el mecanismo de actualización y las condiciones de rescisión. “Ya no existe más el plazo mínimo legal. Hoy podés alquilar por un mes, por dos meses, por 6 meses, hasta 10 años que permite el Código Civil”, afirmó.
Pepe también señaló que el mercado hipotecario todavía tiene un alcance reducido pese a la reapertura de algunas líneas de crédito. Indicó que las operaciones financiadas representan actualmente entre 10% y 11% de las escrituras, frente a un nivel de 23% registrado en una etapa anterior de expansión del crédito.
“El crédito en la Argentina no supera el 1% del producto bruto. En Chile está en el 7%”, comparó. A su vez, consideró que puede ser un momento favorable para tomar un crédito hipotecario porque, según dijo, los inmuebles usados están 30% por debajo del valor de los nuevos.
El corredor cuestionó, sin embargo, la falta de flexibilidad de las entidades financieras en los plazos y en la evaluación de los solicitantes. También reclamó una atención menos automatizada y advirtió que los trámites pueden demorarse por la asignación de escribanías, los estudios de títulos y la aprobación final de los bancos.



