Fondo de Fondos, un instrumento de la banca de desarrollo mexicana creado para impulsar el mercado de capital privado, recibió una capitalización de US$200 millones para iniciar una nueva etapa de operaciones.

La institución administra más de US$2.000 millones y, desde su creación en 2006, apoyó a más de 120 fondos y 100 empresas. Sus principales accionistas son Nacional Financiera, Bancomext, Banobras y Focir.

La nueva inyección de capital se concretó a fines de 2025, luego de tres años de gestiones de la industria del capital privado para extender la vida y ampliar el mandato del fondo, cuya extinción estaba prevista para 2026.

“Estamos recibiendo una capitalización de 200 millones de dólares para poder hacer esta nueva fase de fondo de fondos con esta energía y con esta visión muy clara”, afirmó Liliana Reyes, directora de Fondo de Fondos.

Reyes sostuvo que el monto puede resultar limitado frente a las necesidades de inversión, aunque destacó el efecto de señal que genera la participación estatal. “Yo creo que si si piensas en el monto de las necesidades o que se que hay para invertir, ahí puedes decir que es poco”, señaló.

La ejecutiva agregó que la capitalización representa “un voto de confianza” y que resulta relevante para los inversores internacionales que el Gobierno mexicano participe en operaciones de capital privado. Según Reyes, la presencia del fondo permite acompañar proyectos nacionales y facilita la llegada de jugadores globales.

En esta nueva fase, Fondo de Fondos también buscará invertir directamente en empresas de base tecnológica en etapas más tempranas, además de mantener su función principal de invertir a través de otros fondos.

“El país necesita apostarle mucho más a la innovación en etapas tempranas”, sostuvo Reyes. La institución lanzó en febrero la Impulsora de Innovación, una convocatoria nacional para identificar proyectos tecnológicos que puedan ser evaluados para recibir inversiones directas.

La convocatoria recibió más de 380 postulaciones de empresas que consideraron que contaban con un proyecto de base tecnológica. Varias de esas oportunidades ya se encuentran en evaluación, aunque algunas todavía están en fases demasiado tempranas y requieren mayor desarrollo.

Reyes reconoció que estos desembolsos implican asumir un nivel de riesgo superior al habitual para la institución. “Sí vamos a empezar a hacer inversiones en este tipo de empresas más de base tecnológica”, afirmó.