La inflación argentina continuará cediendo, pero el proceso será más lento de lo que podría sugerir la desaceleración reciente, según Nicolás Gadano, economista jefe de Empiria Consultores. El especialista vinculó esa dinámica con la fuerte indexación de la economía y con el costo real de sostener determinados precios relativos.
“Alrededor del 2% estamos hace muchos meses”, señaló Gadano al analizar la evolución de los precios. A su juicio, romper con la inflación inercial será difícil porque buena parte de la economía actualiza contratos, jubilaciones, alquileres y tarifas a partir de variaciones pasadas.
“En una economía tan indexada, piensen que tenemos indexados muchas cosas acá”, explicó. Por ese motivo, consideró que alcanzar una inflación de un dígito anual no ocurrirá en los próximos meses, aun cuando reconoció que la tendencia general continúa siendo descendente.
Gadano sostuvo que los programas de estabilización exitosos suelen combinar la eliminación del déficit fiscal y del financiamiento monetario con mecanismos de coordinación que frenen la indexación. Como antecedente, mencionó la Convertibilidad, que además de establecer el uno a uno “desindexó la economía” al impedir que los contratos se ajustaran automáticamente por inflación.
“La tendencia es esa, pero puede llevar más tiempo y puede llevar más costo de la economía real”, advirtió. Para el economista, la baja de algunos precios en sectores como el textil refleja una recomposición de precios relativos, pero también la presión que enfrentan empresas con caída de ventas, alquileres elevados y costos laborales difíciles de ajustar.
El especialista describió una situación similar en electrónicos y electrodomésticos, sectores que durante años operaron en una economía cerrada y con bienes caros. “Estoy a favor de que la economía se abra”, afirmó, aunque planteó que la transición debería permitir que las empresas que pierden competitividad puedan reconvertirse con el menor costo posible.
En ese marco, Gadano cuestionó el esquema cambiario y sostuvo que el Gobierno prioriza una inflación más baja por encima de un tipo de cambio potencialmente más competitivo. “En el tradeoff inflación-tipo de cambio, el Gobierno privilegia la inflación para tenerla más baja y eso tiene un costo”, dijo.
Según su análisis, ese costo ya se observa en el nivel de actividad y en el empleo formal, mientras que la construcción, el comercio y parte de la industria muestran un desempeño débil. La economía, afirmó, recibe un impulso favorable de los sectores petrolero y minero, pero crece poco porque esa expansión no alcanza para compensar la contracción de otras ramas.
El economista también señaló que la infraestructura se convirtió en una restricción para Vaca Muerta. El aumento del transporte de arena para fractura hidráulica desde Entre Ríos hacia la cuenca neuquina está deteriorando rutas que ya presentaban problemas, mientras la falta de coordinación entre provincias dificulta una solución privada y de alcance nacional.
“El Gobierno tiene que encontrar un modo genuino y sostenible de financiarlo”, sostuvo Gadano sobre la infraestructura vial. A su entender, la falta de rutas y mantenimiento puede afectar la productividad de sectores que necesitan exportar, como el petróleo, la minería y el agro, incluso en un contexto de buenos precios internacionales y mayores inversiones.



