El empleo asalariado privado registrado acumuló una pérdida de 246.000 puestos desde noviembre de 2023, según el último dato disponible del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), correspondiente a junio. En el mismo período, el sector público redujo otros 87.000 puestos, por lo que la caída conjunta superó los 320.000 empleos registrados.
El registro de junio mostró una nueva contracción de entre 6.000 y 7.000 empleos asalariados privados registrados. La baja se produjo después de una recuperación parcial: tras la pérdida inicial de unos 140.000 puestos, se habían recuperado aproximadamente 35.000.
La evolución del empleo se da en un contexto de desaceleración inflacionaria. El índice de precios al consumidor de agosto fue del 1,7%, el nivel mensual más bajo desde julio del año pasado, mientras que la inflación acumulada en los últimos 12 meses alcanzó el 33,5%.
Sin embargo, la baja de la inflación general convive con un ajuste significativo de precios relativos. En los últimos 12 meses, el transporte público aumentó 52%, los combustibles 50% y las tarifas de electricidad y gas 49%, de acuerdo con los datos mencionados. La educación privada subió 40%, mientras que la telefonía celular e internet registraron un alza del 38,6%.
La canasta básica de alimentos avanzó 2,6% en agosto por segundo mes consecutivo, por encima del índice general. En el último año, ese conjunto de bienes acumuló un aumento cercano al 40%, una dinámica relevante para la medición de la indigencia y la pobreza.
La presión sobre el presupuesto familiar también limita la recuperación del consumo. El aumento de los gastos fijos reduce el ingreso disponible para bienes durables y consumo masivo, mientras que el crédito permanece restringido por las tasas de interés elevadas y el incremento de la morosidad.
Los sectores más expuestos a la competencia importada presentan variaciones de precios inferiores al promedio general. Los vehículos aumentaron 19% en los últimos 12 meses, mientras que las prendas de vestir y el calzado subieron 11%. La situación combina menores precios relativos con una fuerte debilidad de las ventas y de la actividad.
La construcción y la industria también mostraron datos negativos en julio. Según el análisis presentado, ambos sectores permanecen por debajo de los niveles de 2023 y concentran parte de la pérdida de empleo, mientras que el comercio y el consumo interno enfrentan la reducción de la masa salarial.
La discusión económica quedó centrada en cómo compatibilizar la continuidad del proceso de desinflación con una recuperación de la actividad. Entre las alternativas mencionadas aparecen una mayor flexibilidad cambiaria, la compra de reservas con emisión respaldada por dólares y cambios en los encajes para facilitar el crédito al sector privado.
También fueron planteadas medidas tributarias para reducir el costo del financiamiento, como bajar o eliminar el IVA aplicado a los intereses de los créditos y a los servicios públicos. El desafío consiste en mejorar las condiciones para producir, invertir y contratar sin desarmar el equilibrio fiscal que funciona como ancla del programa económico.



