Buenos Aires negocia el regreso de la Fórmula 1 al autódromo Oscar y Juan Gálvez, con el objetivo de conseguir una fecha antes de 2030. El proyecto todavía no tiene una carrera confirmada, pero las conversaciones avanzaron en paralelo con la renovación del circuito porteño.

La obra que impulsa la ciudad fue estimada en alrededor de US$150 millones y, según la información difundida, presenta un avance cercano al 60%. El plan contempla un trazado de 4,8 kilómetros y 15 curvas, con modificaciones destinadas a elevar el nivel de la infraestructura.

El circuito no quedaría preparado de inmediato para recibir a la Fórmula 1, aunque las mejoras previstas permitirían avanzar hacia ese objetivo con trabajos adicionales. La primera meta sería contar con una pista de primer nivel para recibir al MotoGP y luego completar los requisitos necesarios para la máxima categoría del automovilismo.

El punto central de la negociación es el acuerdo comercial con la Fórmula 1 para obtener un lugar en un calendario que se encuentra cada vez más ocupado. La eventual llegada a Buenos Aires dependerá de cerrar ese entendimiento y de cumplir con las condiciones operativas que exige la categoría.

La posibilidad de organizar una carrera implicaría comprometer la inversión durante varias temporadas. En el caso de Madrid, que recientemente incorporó un nuevo circuito, los contratos se extienden por varios años para permitir la amortización de las obras y de los costos asociados al evento.

La información difundida señala que los acuerdos de este tipo se firman, como mínimo, por cinco años. Esa extensión resulta determinante para que la inversión en infraestructura, operación y promoción no dependa de una única competencia.

El proyecto también cuenta con un factor deportivo local: el desempeño de Franco Colapinto en la Fórmula 1. El piloto argentino terminó séptimo en el Gran Premio de Madrid, sumó seis puntos y quedó duodécimo en el campeonato, después de haber finalizado noveno en la fecha anterior disputada en Monza.

La presencia de Colapinto amplió el interés del público argentino por la categoría, tanto en los circuitos como en las plataformas digitales. Esa demanda puede fortalecer la viabilidad comercial de una eventual fecha en Buenos Aires, aunque no reemplaza la necesidad de cerrar el contrato con la Fórmula 1 ni de completar las obras del autódromo.