La liquidez privada empezó septiembre con una aceleración que sobresale dentro de los registros recientes. El M2 privado, medido como variación interanual promedio de 30 días, pasó de 20,4% el 1 de septiembre a 22% el día 10, un salto de 1,6 puntos porcentuales en apenas nueve días.
El dato no representa una cantidad fija de pesos, sino el ritmo al que se expande el dinero utilizado por el sector privado frente al mismo período anterior. La magnitud del movimiento le da relevancia: fue el avance más importante entre los movimientos comparables recientes y alcanzó el máximo registrado desde junio. Además, se trata del segundo aumento consecutivo del indicador.
La señal, sin embargo, todavía necesita contexto. El M2 privado se encuentra 5,7 puntos por debajo del nivel de mediados de marzo y 20,2 puntos por debajo del registro de septiembre de 2025. El salto de los primeros días del mes marca un rebote fuerte, pero no alcanza por sí solo para hablar de un cambio estructural en la dinámica monetaria.
M2 privado variacion interanual promedio 30 dias
Los datos mas recientes, del mas antiguo al mas nuevo.
Tampoco hay una coincidencia evidente con la base monetaria. Entre el 1 y el 10 de septiembre, la base cayó 3,1%, hasta 45.765.350 millones de pesos. Esa divergencia no permite atribuir automáticamente la aceleración del M2 a una expansión de los pesos de alta potencia: la liquidez privada también depende de cómo circula el dinero dentro del sistema financiero.
El comportamiento de los depósitos y del crédito introduce otra cautela. Los depósitos bancarios bajaron 1% en lo que va del mes y los préstamos al sector privado retrocedieron 1,3%, aunque ambos mostraron una mejora diaria el 10 de septiembre. Por ahora, el dato del M2 no aparece acompañado por una expansión mensual del stock de intermediación bancaria.
+7,8%
El tamano del movimiento frente a una referencia comparable.
Las tasas también se movieron a la baja en septiembre. La BADLAR pasó de 23,06% el primer día del mes a 21,44% el 11 de septiembre, mientras que la TAMAR descendió de 23,81% a 23,44%. Esa combinación puede modificar el incentivo a mantener pesos remunerados o a volcarlos a consumo y otros activos, aunque los datos disponibles no permiten establecer una relación causal directa.
Para hogares y empresas, una mayor velocidad de crecimiento del M2 puede significar más liquidez disponible para transacciones. Pero el efecto sobre el gasto, los precios o el dólar no es automático: depende de si esos pesos permanecen en depósitos, se transforman en crédito, se destinan al consumo o buscan cobertura. El dólar mayorista acumulaba una baja de 0,16% en septiembre y el minorista, de 0,2% hasta el 14, sin una reacción cambiaria visible en el mismo período.
La inflación interanual fue de 33,5% en agosto, por encima del 22% del M2 privado, mientras que la inflación mensual de ese mes fue de 1,7%. La aceleración reciente de la liquidez merece atención por su tamaño y por el máximo que alcanzó, pero todavía convive con una expansión monetaria privada inferior a la inflación y con una contracción mensual de depósitos, préstamos y base monetaria. La próxima señal será si el avance se sostiene o queda como un movimiento puntual de comienzos de septiembre.


