Julián Yosovitch destacó la desaceleración de la inflación y sostuvo que la trayectoria reciente permite proyectar una nueva baja de la tasa interanual. Según explicó, el dato mensual de 1,7% y la evolución de los indicadores de expectativas muestran una mejora respecto de los niveles previos.
“Cuando uno mira la interanual vuelve a inflexionar para abajo”, afirmó Yosovitch. El panelista señaló que la inflación interanual había dejado de caer durante un período de registros mensuales crecientes entre mayo de 2025 y marzo de 2026, pero que ahora retomó una pendiente descendente.
El análisis también apuntó a las expectativas del mercado. Yosovitch sostuvo que los datos de alta frecuencia, los break-even y las proyecciones del REM estarían señalando una inflación mensual por debajo del 2% hacia adelante, con la posibilidad de acercarse a registros próximos al 1% hacia comienzos del próximo año.
Otro de los elementos destacados fue la menor dispersión entre los componentes del índice de precios. Yosovitch remarcó que todas las divisiones del IPC se ubicaron por debajo del 3%, una situación que, según indicó, no se observaba desde 2017 y contrasta con los registros de 2022 y 2025, cuando todos los componentes superaban ese umbral.
Para el panelista, la estabilización nominal resulta determinante para recuperar la inversión. “Una de las variables clave para atraer inversiones y para que puedas entrar en un ciclo de crecimiento económico es poder permitirle a los inversores generar un cashflow hacia adelante”, sostuvo.
En ese sentido, agregó: “Para generar un cashflow hacia adelante tenés que anclar expectativas, tenés que bajar la nominalidad de la economía, tenés que ver que el mercado está planteando un sendero nominal de estabilidad”. Según su planteo, la previsibilidad de la inflación y del tipo de cambio permite estimar los flujos futuros de una inversión y evaluar los dólares que podrían recuperarse.
Yosovitch también defendió la corrección de los precios relativos, en particular de los servicios regulados. “La normalización de los precios es fundamental para anclar expectativas para los inversores y que los inversores de la economía real después puedan contratar”, afirmó.
El análisis reconoció, de todos modos, que la desinflación no es neutral sobre el nivel de actividad. Yosovitch sostuvo que controlar la macroeconomía “tiene consecuencias económicas que son lo que estamos viviendo hoy en día” y ubicó en ese punto el debate sobre cómo crecer de manera más homogénea.
El panelista rechazó que el actual nivel de inflación pueda ser considerado bajo en términos absolutos, aunque pidió evaluarlo en relación con la trayectoria previa. “Yo no lo celebro. Yo no voy a celebrar una inflación de 1.7, pero sí tomo conciencia de dónde se viene”, dijo, al diferenciar la desaceleración actual de la celebración de una tasa todavía elevada.
La conclusión de Yosovitch fue que la discusión económica debe considerar tanto la mejora de los indicadores nominales como el costo de la transición sobre la actividad. “La mala noticia es que pasar de una inflación totalmente desbordada a una inflación totalmente controlada es esto lo que estamos viviendo. No hay otra manera”, sostuvo.



