El Tesoro logró un rollover del 103,5% en la licitación del viernes y adjudicó un total de $8,41 billones, de acuerdo con los datos difundidos sobre la operación. Los vencimientos involucrados alcanzaban aproximadamente $8,1 billones.
La colocación se realizó con un menú de títulos cuyos vencimientos se concentran antes de las elecciones presidenciales del año próximo. La estrategia volvió a privilegiar el corto plazo y no incluyó instrumentos con vencimientos posteriores a diciembre de 2026.
La Lecap con vencimiento en noviembre de este año concentró casi la mitad del monto adjudicado y salió a una tasa efectiva mensual del 2,07%. El rendimiento quedó por encima de la inflación de agosto, que fue del 1,7% mensual.
La oferta también incluyó un Boncer con vencimiento en enero, con una tasa interna de retorno del 5,5%, y dos bonos TAMAR con vencimientos en febrero y julio, que ofrecieron márgenes del 2,96% y del 3,82%, respectivamente.
Los instrumentos dólar linked recibieron cerca de $1 billón, equivalentes al 12% del total adjudicado. La proporción fue superior al 3% registrado en la licitación anterior y los mayores premios se concentraron en esa curva, con concesiones de alrededor de 100 puntos básicos o algo más.
En cambio, los precios de corte del resto de los instrumentos se ubicaron en línea o incluso por debajo de los niveles del mercado secundario. Según el análisis citado, el Tesoro no tuvo que convalidar rendimientos adicionales para conseguir financiamiento.
Nazareno Taus, portfolio manager de Cocos Capital, sostuvo que “el Tesoro rollea corto porque elige y no porque está apretado”, en referencia al nivel de depósitos que mantenía el Tesoro en el Banco Central frente a los vencimientos de la operación.
El especialista también señaló que el stock de deuda en pesos con vencimiento desde 2028 en adelante habría pasado de $23 billones a casi $100 billones entre enero y julio, lo que limita la capacidad de absorción del mercado local y contribuye a la debilidad de los tramos largos de la curva.
La operación se produjo en un contexto de liquidez todavía abundante. Las estimaciones citadas indicaron que el Banco Central absorbió $2,3 billones mediante operaciones repo el viernes, mientras que el financiamiento neto positivo de la licitación habría retirado aproximadamente $0,3 billones del mercado.
La lectura transmitida sobre la licitación fue favorable y apuntó a una continuidad de la estabilidad de las tasas en pesos. Al mismo tiempo, la ausencia de instrumentos de mayor plazo confirma la pausa en la estrategia de extender la duración de la deuda que el Tesoro había impulsado desde comienzos de año.



