La pobreza del primer semestre de 2026 todavía no tiene una cifra oficial. INDEC tiene previsto publicar el dato el 24 de septiembre, por lo que cualquier porcentaje difundido antes de esa fecha corresponde a una estimación privada o académica, no a una medición del instituto estadístico.
Las proyecciones disponibles ubican la pobreza entre el 30% y el 31,6%. ExQuanti calcula unos 15,1 millones de personas pobres, frente a 13,4 millones en el segundo semestre de 2025. La diferencia representa aproximadamente 1,7 millones de personas, aunque el resultado final dependerá de la metodología y de los datos que utilice cada modelo.
Martín González Rozada, de la Universidad Torcuato Di Tella, estima una tasa de 31,6%, mientras que Jorge Colina, de Idesa, la ubica entre 29% y 30%. Funcionarios del Gobierno también transmitieron a periodistas un rango de entre 30% y 31%. La coincidencia entre las estimaciones vuelve relevante la señal, pero no las convierte en estadísticas oficiales.
La Universidad Católica Argentina calculó para el primer trimestre de 2026 una pobreza de 30% y una indigencia de 6,5%. En el cuarto trimestre de 2025 había estimado 29,9% y 6,1%, respectivamente. Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina, sostuvo que la pobreza dejó de caer y mostró una tendencia ascendente desde el último trimestre del año pasado.
La afirmación de que se trataría del primer aumento de la pobreza durante la presidencia de Javier Milei tampoco coincide con la serie oficial. INDEC registró una tasa de 41,7% en el segundo semestre de 2023, que subió a 52,9% en el primer semestre de 2024. Luego descendió a 38,1% en el segundo semestre de 2024, a 31,6% en el primer semestre de 2025 y a 28,2% en el segundo semestre de 2025.
Si el dato de septiembre confirma las estimaciones privadas, el hecho relevante será el primer incremento desde el inicio de la recuperación registrada a fines de 2024, no el primer aumento bajo el actual Gobierno. La diferencia no es semántica: modifica la comparación histórica y evita presentar como novedad un salto que ya ocurrió al comienzo del programa económico.
La publicación tendrá además importancia para evaluar si la estabilización macroeconómica consiguió sostener su impacto social. La caída de la inflación y la mejora de algunos indicadores no garantizan por sí solas una reducción continua de la pobreza; el resultado depende de la evolución de los ingresos frente a las canastas que utiliza la medición. Si la baja se interrumpió, el dato marcará un límite concreto para la recuperación y exigirá distinguir entre estabilidad nominal y mejora del poder adquisitivo.
El 24 de septiembre habrá que observar la tasa de pobreza, la indigencia y el desglose regional, especialmente el correspondiente al Gran Buenos Aires, que tiene una incidencia significativa en el resultado nacional. También será importante la comparación que realice INDEC: la medición se publica contra el semestre anterior, no contra el máximo de 52,9% registrado en 2024.



