El mercado de tasas en pesos arrancó septiembre con una baja marcada en la BADLAR de bancos privados, una referencia relevante para el rendimiento de las colocaciones y el precio del financiamiento. Entre el 1 y el 11 de septiembre, la tasa pasó de 23,06% a 21,44% nominal anual.
La caída fue de 1,63 puntos porcentuales, equivalente a una reducción nominal de 7,05%. Por su magnitud, se ubicó como la tercera mayor baja entre movimientos comparables del registro reciente. No es, por lo tanto, un ajuste marginal: la tasa se movió casi tres veces más que en una baja habitual.
La señal, sin embargo, es más fuerte por la velocidad que por la confirmación de una tendencia. Desde el 12 de diciembre, la BADLAR llegó a ubicarse entre 19,69% y 36,44%, por lo que el nivel actual está cerca de la zona baja pero todavía no marca un mínimo. Además, entre el 4 de mayo y el 11 de septiembre el cambio acumulado fue nulo.
Tasa BADLAR bancos privados
Los datos mas recientes, del mas antiguo al mas nuevo.
La TAMAR aporta una confirmación parcial del movimiento, aunque con menor intensidad. Al 11 de septiembre se ubicó en 23,44%, contra 23,81% al inicio del mes: una baja de 0,38 puntos. Que ambas tasas hayan cedido refuerza la señal de relajación en el mercado mayorista, pero la diferencia de magnitud impide hablar todavía de un movimiento uniforme.
La baja ocurrió con un dólar mayorista prácticamente estable. Al 14 de septiembre cotizó a $1.510,32, apenas 0,16% por debajo del comienzo del mes. Ese cruce permite ubicar el descenso de tasas en un escenario sin una variación cambiaria significativa, aunque no alcanza para establecer una relación causal entre ambos movimientos.
Para los ahorristas, una BADLAR más baja puede traducirse en un menor rendimiento nominal para algunas colocaciones en pesos, incluidos ciertos plazos fijos o productos vinculados a esa referencia. El traslado no es automático: los bancos pueden ajustar sus tasas a distinto ritmo y las condiciones ofrecidas al público no son idénticas.
-7,0%
El tamano del movimiento frente a una referencia comparable.
Tampoco debe confundirse la TNA con el rendimiento real o efectivo de cada inversión. El último dato mensual disponible de inflación fue de 1,7% en agosto, mientras que las expectativas de inflación a 12 meses se ubicaron en 21%. Esas referencias sirven para medir el atractivo de los pesos, pero la baja de la BADLAR por sí sola no permite determinar si el ahorrista gana o pierde poder adquisitivo.
El canal del crédito todavía no muestra un impacto claro. El saldo de los préstamos al sector privado cayó 1,33% entre el 1 y el 10 de septiembre, de modo que no hay evidencia en estos datos de una expansión inmediata asociada a la baja de tasas. Un eventual abaratamiento del financiamiento para familias y empresas dependerá del traslado efectivo y de la demanda de crédito.
El saldo de depósitos bancarios también retrocedió 0,99% en lo que va del mes, aunque ese dato no permite atribuir la variación a una salida hacia el dólar ni a una pérdida de confianza. Por ahora, la BADLAR deja una señal excepcional de corto plazo: para convertirse en un cambio de régimen, debería sostenerse durante más tiempo y reflejarse en el resto de las tasas, en las colocaciones y en el costo efectivo del crédito.


