Las exportaciones mineras argentinas alcanzaron US$4.740 millones en el primer semestre de 2026, frente a US$2.710 millones en el mismo período del año anterior. El salto fue de 74,4%, una cifra que describe un fuerte aumento del valor exportado, pero no necesariamente un crecimiento equivalente de la producción.

La producción minera total avanzó 8,4% en el primer semestre. La brecha entre ambas tasas muestra que los precios internacionales explicaron una parte sustancial del resultado. La Secretaría de Minería informó el valor exportado y el ministro de Economía, Luis Caputo, lo presentó como un signo del impulso del sector.

El oro, que representa cerca de 61% de las exportaciones mineras argentinas, aumentó 51,2% en valor, aunque la producción había caído 6% en 2025. La plata ofrece una señal todavía más clara: sus exportaciones crecieron 87,9% mientras la producción retrocedió 7,8%. En ese período, el precio de la plata pasó de aproximadamente US$38,80 a US$60 por onza.

En otras palabras, dos de los principales aportes de la minería exportadora vendieron más dólares sin extraer más metal. Esa combinación mejora los ingresos externos y la rentabilidad de las operaciones existentes, pero deja al resultado expuesto a una eventual corrección de los precios del oro y la plata.

El litio es la excepción relevante. Su valor exportado creció 185% y el volumen exportado aumentó 68% interanual. La producción avanzó 56% en 2025, hasta 116.000 toneladas de carbonato de litio equivalente, mientras el precio del mineral descendía hasta alrededor de US$8,70 por kilogramo. La expansión de Olaroz, Fénix y Cauchari-Olaroz aporta evidencia de un aumento de capacidad física, no solo de una mejora de precios.

También comenzaron a producir Calcatreu, en Río Negro, y Casposo, en San Juan. En cambio, los minerales no metalíferos crecieron apenas 3,9%, un desempeño prácticamente plano. La minería argentina, por lo tanto, combina una base de exportaciones todavía muy concentrada en metales preciosos con un nuevo motor de crecimiento en el litio.

El cobre todavía no forma parte de este salto exportador. Los grandes proyectos ubicados en San Juan y Catamarca siguen en construcción o en etapas de permisos, por lo que aún no aportan volúmenes de producción. Su importancia está, por ahora, en el interés inversor que generan y no en los dólares que ingresan por ventas externas.

La inversión extranjera directa en minería alcanzó un stock de US$24.850 millones en marzo de 2026, aproximadamente el doble de los US$12.400 millones registrados en marzo de 2024. Además, los ingresos netos de inversión extranjera directa llegaron a US$2.800 millones en el primer trimestre, el máximo de la serie del Banco Central. Sin embargo, no hay una cifra publicada que permita determinar cuánto de ese capital está asociado al régimen de incentivos a las grandes inversiones.

El avance exportador no parte de una base deprimida: en el primer semestre de 2025 las ventas ya habían crecido cerca de 46% frente al mismo período de 2024, cuando habían sumado US$1.850 millones. El crecimiento es, por lo tanto, una tendencia de varios años, aunque el último salto estuvo amplificado por los precios. Su sostenibilidad dependerá de que el litio y los nuevos proyectos compensen una eventual baja del oro y de que el cobre pase finalmente de la construcción y los permisos a la producción efectiva.