Las tensiones internas del Reino Unido y el debate sobre los movimientos separatistas en Escocia, Gales e Irlanda del Norte volvieron a cruzarse con la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas. Para Silvina De Viet, periodista argentina radicada en Londres, las declaraciones de dirigentes separatistas todavía no representan una definición del Gobierno británico, aunque adquieren relevancia por el contexto político y económico.
De Viet explicó que los líderes de Escocia, Gales e Irlanda del Norte pertenecen a partidos separatistas que actualmente gobiernan esos territorios, pero aclaró que no ocupan el Gobierno central del Reino Unido. “Son las declaraciones más, no te diría que a nivel personal, pero no son tan importantes como si fueran hechas por el gobierno mismo”, sostuvo.
La periodista recordó que Escocia realizó un referéndum en 2022 y que, por el 56%, decidió permanecer dentro del Reino Unido. En cambio, señaló que ni Gales ni Irlanda del Norte tienen un referéndum planificado, aunque el debate sobre una eventual separación o reunificación ganó presencia en el discurso político.
Según De Viet, el Reino Unido conserva actualmente 14 territorios de los 170 que tenía en 1950, y el último gran territorio perdido fue Hong Kong, en 1997. En ese marco, ubicó a Gibraltar, Irlanda del Norte y Malvinas entre los territorios que declararon querer continuar vinculados al Reino Unido.
El escenario se volvió más sensible para la Argentina a partir de las declaraciones de Donald Trump sobre la posibilidad de que las islas regresen a la soberanía argentina si Estados Unidos interviniera. De Viet consideró que la posición del presidente estadounidense debe interpretarse dentro de sus disputas diplomáticas con el Gobierno británico y de sus necesidades electorales internas.
“Todos están jugando su juego interno, su juego doméstico”, afirmó la periodista al referirse al uso político de Malvinas en las tensiones entre Washington y Londres. En su análisis, la cuestión de las islas tiene una carga emocional mucho mayor en la Argentina que en el Reino Unido, donde otros problemas políticos y económicos ocupan el centro de la agenda.
De Viet sostuvo que en Inglaterra existe una fuerte preocupación por la pérdida de poder adquisitivo. “A la gente no le alcanza la plata para llegar a fin de mes”, afirmó, y vinculó esa situación con las dificultades del primer ministro para cumplir las promesas realizadas durante su llegada al poder.
La periodista también señaló que el Reino Unido habría incrementado, aunque de manera limitada, la presencia de aviones sobre Malvinas. Según su explicación, el refuerzo se produce mientras una compañía israelí vinculada a la exploración petrolera habría anunciado que comenzará a perforar en noviembre, pese a las objeciones que pudiera generar la actividad.
De Viet descartó un paralelismo directo con la guerra de 1982, aunque consideró que los problemas internos pueden influir en las decisiones de los gobiernos. “Si Margaret Thatcher no hubiera tenido en ese momento los problemas que tenía dentro de Inglaterra misma, no se hubiera largado a ir” a las islas, afirmó, al remarcar el peso del nacionalismo y de la memoria del antiguo imperio británico.
La periodista concluyó que una escalada militar en Malvinas tendría un costo político significativo para el Gobierno británico. A su entender, un intento de aumentar de manera sustancial la presencia militar en las islas —más allá de algunos aviones— generaría un problema interno, especialmente porque Londres también evita comprometerse militarmente en otros conflictos internacionales.



