El autor y divulgador tecnológico John Swike advirtió que el debate sobre los riesgos de la inteligencia artificial está mezclando amenazas hipotéticas de largo alcance con consecuencias que, según su análisis, ya impactan sobre el trabajo, la información y la capacidad de razonamiento.
“Estos días hubo dos apocalipsis sobre la mesa y no son lo mismo”, sostuvo Swike. Por un lado, ubicó las advertencias sobre una eventual extinción de la humanidad a partir del desarrollo de una superinteligencia; por el otro, señaló los riesgos vinculados con los derechos, el empleo y el uso cotidiano de estas herramientas.
El especialista cuestionó el peso que se les asigna a las predicciones sobre una posible catástrofe futura. Describió ese escenario como “la extinción teórica de la humanidad en 2036, ese 10%, esa superinteligencia que se mejoran solas”, y remarcó que se trata de hipótesis que “no tienen fecha ni prueba”.
Swike también vinculó esas advertencias con los incentivos económicos de las empresas del sector. “Antropic dentro de 5co a 7 semanas va a ser IPO, va a ser salida a la bolsa”, afirmó, y planteó que las declaraciones sobre la moralidad y los riesgos de la inteligencia artificial pueden estar relacionadas con la inminente apertura del capital de la compañía.
Frente a ese debate, el divulgador sostuvo que los riesgos más inmediatos son otros. “Creo que tenemos que ocuparnos mucho más del segundo, de las consecuencias concretas y reales que hoy en día estamos viviendo con este tipo de tecnologías”, afirmó.
Entre esas consecuencias mencionó el “sedentarismo cognitivo”, que definió como la tendencia a delegar el pensamiento y volverse “más vagos cognitivamente”. También ubicó a la desinformación entre los principales problemas, especialmente por el uso de voces clonadas y videos falsos.
“El año que viene va a ser el año electoral en Argentina y vamos a ser testigos de una catarata gigante de desinformación”, advirtió Swike. Según describió, podrían circular contenidos audiovisuales y discursos atribuidos a políticos que en realidad nunca fueron pronunciados por esas personas.
El tercer efecto concreto que señaló fue la presión sobre los puestos de entrada al mercado laboral. “La desaparición de los trabajos de entrada, los trabajos más junior. Eso son consecuencias concretas y reales a 2026”, sostuvo.
Swike reconoció que también existen riesgos potenciales vinculados con agentes autónomos capaces de ejecutar flujos complejos de trabajo, atacar sistemas financieros o producir desinformación. Sin embargo, diferenció esas posibilidades de los impactos que considera verificables en el corto plazo y reclamó que la discusión regulatoria no quede concentrada únicamente en escenarios extremos.



