Las exportaciones mineras argentinas alcanzaron US$4.742 millones en el primer semestre de 2026, un récord para el sector y un aumento del 75% frente a los US$2.712 millones del mismo período de 2025. La cifra, compilada por la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM) y la Bolsa de Comercio de Rosario, llevó a la minería a representar cerca del 10% de las ventas externas del país.
El salto, sin embargo, no equivale a un aumento generalizado de la producción. La composición del resultado muestra dos historias distintas: el oro explica la mayor parte del valor exportado, pero su producción viene cayendo; el litio, en cambio, es el componente que combina mayores envíos físicos con una expansión de la capacidad productiva.
El complejo de oro y plata representó US$3.504 millones en el período, mientras que el de litio aportó US$1.126 millones. Sumadas otras categorías de metales, las estadísticas oficiales llegan a US$4.722 millones, una diferencia inferior al 0,5% respecto del cálculo de CAEM y la Bolsa de Comercio de Rosario.
El oro aportó algo más del 61% de las exportaciones mineras del semestre. La particularidad es que el valor creció aunque la producción argentina de oro y plata se redujo. El motor fue el precio internacional: la cotización llegó a unos US$5.450 por onza a fines de enero, cayó por debajo de US$3.900 a mediados de julio y se ubicó cerca de US$4.380 el lunes.
Esa dependencia vuelve frágil al récord. Si el oro pierde valor, las exportaciones mineras pueden retroceder con rapidez porque no hay un aumento de la producción que amortigüe el impacto. Vender menos mineral a un precio más alto mejora el ingreso del período, pero no construye por sí solo una base más sólida para las exportaciones futuras.
El litio ofrece una señal diferente. Sus exportaciones crecieron 186% en valor y 68% en volumen, con 10.378 toneladas enviadas en junio, un 65% más que un año antes. La producción nacional pasó de 18.000 toneladas en 2024 a 23.000 en 2025, mientras cuatro plantas iniciadas en 2025 continúan su proceso de expansión: Sal de Oro, de Posco; Mariana, de Ganfeng; 3Q, de Zijin; y Centenario-Ratones, de Eramet.
La capacidad también se amplió en Fénix y Olaroz, operadas por Rio Tinto, y ya son siete los proyectos argentinos que producen carbonato de litio. El mineral representa cerca de una cuarta parte de las exportaciones mineras del semestre y el 88% del valor del complejo de litio. Allí sí aparece una expansión física que puede sostener mayores ventas, aunque el ingreso final seguirá expuesto a los precios internacionales.
La inversión acompaña el interés por el sector, pero las cifras requieren separar capital comprometido de proyectos en operación. La inversión extranjera directa acumulada en minería llegó a US$24.849 millones en marzo, mientras que el flujo del primer trimestre fue de US$2.799 millones, ambos máximos históricos en sus respectivas series, compiladas por el Banco Central. Cerca del 80% de la inversión anunciada está vinculada con proyectos todavía en evaluación, no con obras terminadas.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, creado en 2024, ofrece a los proyectos que superan un umbral de inversión garantías fiscales, aduaneras y cambiarias por treinta años. Hasta mediados de agosto, doce proyectos mineros habían sido aprobados, entre ellos Vicuña, en San Juan, por US$9.700 millones; Rincón, en Salta, por US$2.700 millones; y Los Azules, también en San Juan. Se trata de iniciativas de cobre o litio que todavía están en construcción y que no aportan cobre a las exportaciones de 2026.
La ejecución enfrenta además límites políticos y regulatorios. Río Negro suspendió el proyecto aurífero y argentífero Calcatreu el 21 de agosto por una norma que exige que la mayoría de los trabajadores sean residentes permanentes, y dejó las operaciones detenidas hasta la presentación de un plan de remediación. En Mendoza, un proyecto de cobre aprobado en mayo enfrenta oposición organizada por el uso del agua en una provincia que atraviesa una década de sequía; la construcción no comenzaría antes de mediados de 2027.
El récord minero, por lo tanto, no tiene una sola explicación ni la misma calidad en todos sus componentes. El litio muestra nuevas plantas, mayores volúmenes y una capacidad que todavía está en expansión. El oro muestra, sobre todo, el efecto de un precio internacional excepcionalmente alto sobre una producción en descenso. La prueba decisiva para el régimen de inversión llegará cuando los proyectos de cobre y litio pasen de los anuncios y la construcción a las exportaciones efectivas.



