El Gobierno cedió sin cargo a la Agencia Federal de Emergencias un conjunto de bienes de rezago aduanero que permanecían bajo disposición del servicio aduanero. La medida busca reforzar el aprovisionamiento para el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027, orientado a preparar la respuesta frente a los efectos asociados al fenómeno El Niño.
La cesión alcanza mercaderías vinculadas con disposiciones de las aduanas de La Quiaca, Formosa y Pocitos. El texto no detalla cantidades ni valuación económica, pero establece que los bienes podrán utilizarse para atender emergencias, abastecer de manera preventiva a provincias y municipios, y asistir a brigadas nacionales, bomberos voluntarios, fuerzas de seguridad y otros organismos del sistema de gestión del riesgo.
El mecanismo se apoya en la Ley 25.603, que permite poner a disposición de organismos públicos u organizaciones no gubernamentales determinados bienes aduaneros cuando las condiciones de emergencia social lo aconsejan. La norma contempla alimentos, artículos de higiene, ropa, calzado, medicamentos y otros bienes básicos, aunque la disposición no discrimina el contenido específico de cada lote cedido.
La resolución también fija un circuito de control. La Agencia Federal de Emergencias deberá informar dentro de los diez días posteriores a la notificación cuándo estima retirar la mercadería de los depósitos fiscales, incluso si se trata de una fecha provisoria. Luego tendrá 90 días hábiles desde la publicación para enviar la conformidad del inventario y el acta de aceptación definitiva.
Si durante la verificación encuentra bienes que no considera aptos, deberá remitir un acta de rechazo con el detalle correspondiente. Además, si no retira las mercaderías ni manifiesta su negativa a recibirlas dentro del plazo previsto, la cesión se tendrá por rechazada. Ese requisito busca evitar que el Estado acumule bienes transferidos formalmente pero que continúen inmovilizados en depósitos fiscales.
La disposición menciona controles adicionales para algunos productos. Las mercaderías provenientes de La Quiaca y Pocitos cuentan con constancias de inspección y desinfección, mientras que los lotes de Formosa no requieren, según el texto, intervención previa de otros organismos. La condición sanitaria es relevante porque una transferencia sin verificación puede convertir una reserva de emergencia en un pasivo logístico.
El destino asignado combina prevención y respuesta: los bienes no quedarán reservados exclusivamente para un episodio climático, sino que también podrán utilizarse frente a otras emergencias bajo competencia de la Agencia. Eso amplía el margen operativo del organismo, aunque también vuelve más importante el inventario y la trazabilidad para conocer qué recursos están disponibles y dónde se encuentran.
La medida no implica por sí misma un aumento del gasto ni una transferencia monetaria. Su efecto económico potencial está en transformar mercadería aduanera inmovilizada en insumos para organismos de emergencia. El alcance concreto dependerá de la naturaleza, cantidad y estado de los bienes, información que deberá surgir de la aceptación definitiva y de los registros de retiro.



