El Gobierno presentó el proyecto de Presupuesto 2027 con una proyección de inflación anual del 21,1%, un crecimiento del producto bruto interno del 4% y un tipo de cambio de $1.728 hacia el cierre del año.

El escenario oficial también contempla un aumento promedio de los salarios del 25,4%. De cumplirse las estimaciones, los ingresos laborales crecerían por encima de la inflación proyectada, aunque la evolución dependerá de las paritarias y de la trayectoria efectiva de los precios.

La estimación de inflación implica una desaceleración respecto del ritmo interanual actual, que en la presentación fue ubicado cerca del 33%. El propio análisis oficial remarcó que las metas presupuestarias son proyecciones y que el cálculo del año anterior había quedado ampliamente superado: se había previsto una inflación del 10% y el resultado terminó por encima del 30% interanual.

En materia cambiaria, el Presupuesto calcula que el dólar terminará 2027 en $1.728. La cifra supone una suba cercana a $200 respecto del nivel señalado durante la presentación, aunque el resultado final dependerá de la evolución del mercado y de la volatilidad que suele aparecer durante los períodos electorales.

La estrategia oficial combina una desaceleración de los precios con una evolución cambiaria gradual. El esquema fue presentado como un intento de sostener un tipo de cambio que continúe siendo competitivo para el sector productivo, un supuesto que, de acuerdo con el análisis expuesto, todavía es objeto de discusión.

El principal eje fiscal del proyecto es la continuidad del superávit financiero. El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que el Gobierno presentará “por cuarto año consecutivo eh superáit financiero, superáit fiscal en la línea financiera”.

Caputo también destacó: “va a ser la primera vez en nuestra historia que no estando en default, un gobierno en Argentina tiene 4 años consecutivos de superáit fiscal en la línea financiera”. La definición busca presentar la disciplina de las cuentas públicas como el principal ancla de la política económica.

Las previsiones adquieren especial relevancia porque 2027 será un año electoral. La combinación de superávit fiscal, estabilidad cambiaria y menor inflación constituye la hoja de ruta oficial, aunque la distancia entre las metas y los resultados dependerá de la actividad, los precios, los salarios y el comportamiento del mercado de cambios.