Donald Trump responsabilizó a Ucrania por la suba récord del precio internacional del diésel y vinculó el aumento con los ataques contra refinerías rusas. El mandatario sostuvo que el conflicto entre Rusia y Ucrania tiene un papel central en la evolución del combustible, aunque también mencionó la incidencia de la situación en Medio Oriente.

Rusia es uno de los principales productores mundiales de diésel y cuenta con una amplia capacidad de refinación. La interrupción o reducción de operaciones en sus instalaciones puede afectar la oferta de derivados y aumentar la presión sobre un mercado que, de acuerdo con lo señalado, registra niveles récord para el combustible.

Trump afirmó que Ucrania y Rusia habían acordado evitar ataques contra sus respectivas infraestructuras energéticas. “Ucrania ha acordado no atacar los objetivos energéticos rusos. Rusia ha acordado hacer lo mismo”, escribió al anunciar una supuesta tregua energética.

El mensaje también atribuyó la suba del diésel principalmente a la guerra entre ambos países y no a Irán. La declaración buscó diferenciar el impacto de la disputa en Europa del efecto que la tensión en Medio Oriente tiene sobre el petróleo y sus derivados.

Sin embargo, horas después se informó un nuevo ataque ucraniano contra una de las principales refinerías rusas. La instalación produce diésel, por lo que el episodio puso en duda tanto la existencia efectiva del acuerdo como su capacidad para contener el riesgo sobre el suministro energético.

Ucrania viene atacando refinerías rusas de manera sistemática desde el año pasado. La estrategia busca responder a los ataques rusos contra infraestructura energética ucraniana y, al mismo tiempo, dificultar el financiamiento y el abastecimiento de la ofensiva militar de Moscú.

El conflicto introduce un riesgo adicional para el mercado de combustibles: la oferta de diésel no depende únicamente de la producción de crudo, sino también de la disponibilidad operativa de las refinerías y de la seguridad de las rutas de abastecimiento. Por eso, un ataque sobre una instalación de procesamiento puede tener efectos específicos sobre los derivados aun cuando el petróleo no registre un movimiento equivalente.

La secuencia también expuso la fragilidad de cualquier pausa energética que no esté respaldada por un mecanismo verificable de cumplimiento. Mientras continúen los ataques sobre instalaciones de refinación, el mercado deberá incorporar una prima de riesgo vinculada con posibles interrupciones de producción y exportación de diésel.