El productor teatral Carlos Rottemberg describió un mercado con resultados muy dispares y señaló que una minoría de las obras concentra la mayor parte de la audiencia. Según los números de la Sociedad de Empresarios que citó, 10 títulos reunieron el 54% del público el año pasado, mientras que los 208 restantes se repartieron el 46%.
“El teatro goza de buena salud”, afirmó Rottemberg, aunque advirtió que el diagnóstico cambia de manera significativa según el espectáculo y el teatro que se observe. “No hay una sola verdad, son dos”, sostuvo al referirse a la diferencia entre las producciones de mayor convocatoria y aquellas que no logran cubrir sus costos.
El productor explicó que una observación realizada en la puerta del Gran Rex durante las funciones de La Sirenita o Charlie y la fábrica de chocolate ofrecería “un panorama totalmente positivo”. Sin embargo, señaló que unos metros más adelante hay espectáculos que no funcionan y muestran una realidad opuesta.
Rottemberg vinculó la convocatoria no solo con la calidad o el nivel de inversión de una obra, sino también con la popularidad de sus protagonistas. “También tiene mucho más que ver con el nombre propio de quiénes protagonizan”, afirmó, y remarcó que los títulos de mayor éxito no necesariamente pueden replicarse mediante una mayor producción o una reducción de costos.
Como ejemplo, explicó que los 10 espectáculos que concentraron el 54% de la audiencia generan una respuesta positiva para sus productores, mientras que los 208 restantes, que se repartieron el 46%, enfrentan mayores dificultades. “Si me ponés mayoritariamente en los 208 que repartimos un 46, somos perdidosos”, resumió.
El productor también señaló que la duración de las temporadas se ajusta a la capacidad de sostener la demanda. “A veces las temporadas más largas terminan jugando en contra para poder sostenerlas, por eso se hacen más cortas, no porque alguien quiera trabajar menos”, explicó.
En cuanto a Ticket Buenos Aires, una iniciativa que lleva más de 10 años y que ofrece entradas con descuento, Rottemberg afirmó que funciona como una vía de acceso para un público que decide concurrir al teatro por los precios. La propuesta, según describió, tomó como referencia los puestos de venta de entradas de Nueva York y Londres.
Rottemberg también cuestionó la idea de que el éxito de una obra protagonizada por una figura popular pueda reproducirse automáticamente. Como ejemplo, mencionó a Guillermo Francella y explicó que, en muchos casos, el público asiste principalmente para ver al actor, más allá del contenido específico de la obra.
“Acá confundimos a veces la economía con el contenido”, planteó al comparar distintos espectáculos protagonizados por figuras conocidas. En ese sentido, sostuvo que una producción con el mismo talento puede tener resultados muy diferentes según el reconocimiento que el público tenga de sus protagonistas.
El productor pidió evitar conclusiones extremas sobre la situación del sector y advirtió que una temporada con grandes musicales y figuras convocantes no necesariamente permite proyectar el mismo desempeño para el año siguiente. “No hay que ser extremista en el mensaje, simplemente eso”, concluyó.



